El exministro de economía, Domingo Cavallo, ha emitido una nueva intervención en el debate económico a través de una columna publicada en su blog personal. En este análisis, Cavallo evalúa la dirección de la política monetaria y cambiaria implementada por la administración del presidente Javier Milei.
Su propuesta central se enfoca en impulsar una re-monetización de la economía mediante la adquisición de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Bajo el título “Re-monetización por compra de reservas, la mejor opción para reactivar la economía”, el economista argumenta que esta estrategia coadyuvaría a consolidar la disminución del riesgo país y a estimular la actividad económica.
El análisis de Cavallo
Cavallo considera que la reducción del riesgo país, alcanzada mediante la acumulación de reservas, constituye “una muy buena señal”. No obstante, advierte que este logro no debe interpretarse como una recuperación económica efectiva. Señala que la actual estabilidad cambiaria se sustenta, en gran medida, en la práctica del carry trade —la diferencia entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de devaluación—, una dinámica que, a su juicio, “encubre un clima recesivo en muchos sectores” orientados al mercado interno.
En este contexto, el exfuncionario sostiene que el Gobierno nacional no debería depender de tasas de interés reales elevadas para mantener la estabilidad. Enfatiza que, para que el año 2026 marque una reactivación sin un repunte inflacionario, resulta imprescindible modificar el enfoque monetario. Propone que la emisión monetaria se canalice exclusivamente a la compra de reservas del BCRA, y que tanto el Tesoro nacional como las jurisdicciones provinciales financien sus obligaciones a través del superávit primario o nuevo endeudamiento, excluyendo la asistencia monetaria.
El denominado padre de la Convertibilidad establece una distinción crucial entre la compra de reservas destinada a fortalecer el BCRA y la adquisición de divisas para el pago de deuda pública. Esta última responsabilidad, según su planteamiento, debe recaer en las Tesorerías. Adicionalmente, postula que los vencimientos de deuda nominada en pesos también deben ser cubiertos sin recurrir a la emisión, garantizando así que la expansión monetaria se vincule únicamente a la acumulación de activos externos.
Cavallo advierte sobre el “peligro” de mantener tasas de interés en pesos excesivamente altas en términos reales, situación que atribuye a la persistencia de las restricciones cambiarias (cepo). Por consiguiente, recomienda avanzar hacia una liberalización integral del sistema cambiario y financiero, ofreciendo garantías de que las restricciones no serán reimpuestas.
Sus propuestas
Entre sus proposiciones más enfáticas, Cavallo sugiere: declarar el dólar estadounidense como moneda de curso legal junto al peso; derogar la ley penal cambiaria; liberar por completo la compraventa de divisas; y autorizar la intermediación financiera en ambas monedas. Según su análisis, una unificación cambiaria implementada en el momento actual generaría un costo inferior al de su postergación, y el impacto inflacionario sería “acotado y transitorio”.
Finalmente, el exministro concluye que la reforma financiera y cambiaria debe preceder a otras reformas estructurales, tales como la laboral o la apertura económica. Argumenta que esta secuencia tendría un efecto más expedito en la competitividad y la recuperación de la actividad. De esta manera, Cavallo reafirma su postura respecto al programa económico y establece advertencias sobre los riesgos inherentes a sustentar la estabilidad exclusivamente con tasas elevadas y un rezago cambiario.