Contracción del Gasto Público para Preservar el Superávit Fiscal en Abril
En el marco de la política de contención del gasto implementada por el Ministerio de Economía de la Administración Pública Nacional (APN) con el objetivo de sostener el superávit fiscal, se registró una contracción del 5,7% interanual en las erogaciones devengadas durante el mes de abril, en términos reales (ajustado por inflación). Cabe señalar que esta cifra corresponde a la autorización del gasto y no necesariamente al momento del desembolso efectivo, el cual puede diferir.
De acuerdo con el informe de la consultora Analytica, la disminución de abril contribuye a una reducción acumulada del gasto primario devengado del 3,9% interanual en el primer cuatrimestre, a pesos constantes. La consultora resalta que las mayores caídas reales interanuales en abril se observaron en las siguientes áreas:
Transferencias a provincias: una drástica disminución del 53,7%.
Programas sociales: una reducción del 37,3%.
Obra pública: un recorte del 15,7%.
Evolución de Partidas con Incremento o Sostenimiento
Pese a la directriz general de ajuste, ciertas partidas evidenciaron incrementos o se mantuvieron estables:
Gasto en personal: experimentó un aumento real del 3,1%.
Asignaciones familiares y Asignación Universal por Hijo (AUH): crecieron un 3,8%, impulsado principalmente por el incremento del 6,2% en la AUH, mientras que el gasto en otras asignaciones familiares se contrajo un 0,7%.
Análisis Detallado del Primer Cuatrimestre y Subsidios
Analytica proporcionó un panorama del primer cuatrimestre, destacando que, a pesar de la marcada contención general, los subsidios económicos registraron un significativo crecimiento del 38,7% en términos reales. Este aumento fue impulsado sustancialmente por los destinados a energía, que se incrementaron un 112,9%, lo que podría ser un reflejo de la corrección tarifaria. En contraste, los subsidios dirigidos al transporte se redujeron en un 29,4%.
En consonancia con la tendencia observada en abril, el primer cuatrimestre también reflejó importantes disminuciones en:
Transferencias a provincias: -51,7%.
Programas sociales: -31,6%. Dentro de este rubro, se destacaron los descensos en la Prestación Alimentar (-24,8%), en los programas “Acompañamiento Social” y “Volver al Trabajo” (sucesores del ex Potenciar Trabajo), con una caída del 27,5%, y en las Becas Progresar (-44,3%), entre otros.
Incremento de la Deuda Flotante: Discrepancia entre Gasto Devengado y Pagado
La métrica del gasto devengado, al representar una autorización y no un pago efectivo, no refleja la totalidad de la presión sobre las finanzas públicas. El examen de la denominada deuda flotante resulta crucial, ya que evidencia la postergación en la cancelación de los compromisos asumidos.
Durante el primer trimestre del año, la deuda exigible de la Administración Central —que comprende la Presidencia, ministerios y los poderes Legislativo y Judicial— experimentó un crecimiento real del 14% en comparación con el mismo período del año anterior.
La situación se intensificó en marzo, cuando este tipo de deuda alcanzó la cifra de $4,04 billones, partiendo de $1,94 billones en febrero. Esto implica que el Gobierno difirió pagos por un monto cercano a los $2 billones en un lapso de apenas un mes. A modo de referencia, el monto adeudado en marzo del año precedente, ajustado por inflación, equivalía a $3,5 billones, lo que subraya la aceleración en la postergación de los pagos.
Implicancias para la Meta con el FMI
Tras la reciente revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las metas de superávit fiscal han sido flexibilizadas, descendiendo del 2,2% original al 1,4% del PIB. Se estima que esta reducción en la exigencia representa un alivio financiero de aproximadamente u$s4.700 millones para el Gobierno.
A pesar de esta flexibilización, las proyecciones privadas sugieren que la meta aún podría ser alcanzable. No obstante, el Gobierno enfrenta el imperativo de gestionar con extrema precisión el equilibrio entre la contracción de los ingresos y el ajuste del gasto.
Este ajuste se torna ineludible considerando que, en el primer cuatrimestre de 2026, los ingresos tributarios ya habían experimentado una disminución del 6,7% en términos reales, según los cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), ejerciendo una presión adicional sobre la necesidad de mantener el gasto bajo control.