El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, realizó un enfático y contundente embate contra la política económica del Gobierno nacional de Javier Milei, aseverando que “la actividad económica está destruida” en el país.
Kicillof ofreció un diagnóstico “lapidario” de la recesión, afirmando que “No hay actividad económica que vaya bien” y que el ajuste fiscal está impactando de manera brutal en el comercio, la industria y el consumo interno, destacando que “Toda la actividad comercial, minorista y mayorista, está destruida”.
Criticó la lógica del ajuste nacional, describiéndola como una “espiral de ajuste permanente” alimentada por la merma de salarios reales, la interrupción de la obra pública y la disminución del consumo, lo que a su vez provoca menor recaudación y justifica nuevos recortes, configurando un ciclo vicioso.
El gobernador cuestionó el sacrificio de áreas sensibles y esenciales como Salud Pública, Educación, Ciencia y Tecnología, y Asistencia a Personas con Discapacidad.
Finalmente, alertó sobre la destrucción del tejido industrial y comercial del país, mencionando el impacto en sectores como el textil, metalmecánico, automotriz y turismo, y enfatizando el riesgo de quiebra para un número creciente de PyMEs debido a la caída sostenida en las ventas y el cese de la producción.