La disposición reciente reestructura el Sistema de Inteligencia de Defensa (SIDEF) y restaura las funciones de inteligencia y contrainteligencia militar que habían sido separadas hace cerca de dos décadas, como resultado de una decisión doctrinal del kirchnerismo.
De acuerdo a información confirmada, la reforma establece que la contrainteligencia militar estará bajo la supervisión del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Esta reestructuración busca fortalecer la coordinación del sistema de inteligencia de defensa y alinear criterios operativos entre las distintas ramas de las fuerzas armadas.
La nueva normativa también establece que el Sistema de Inteligencia de Defensa estará compuesto por la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (DGIEMCO) y las direcciones de inteligencia del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
La resolución firmada por Presti aclara que las direcciones generales de inteligencia de cada fuerza deben ser consideradas “componentes independientes entre sí y bajo control funcional” de la DGIEMCO.
Desde el Gobierno se argumenta que la normativa de 2006 había creado un contexto anómalo respecto a los sistemas de defensa contemporáneos, ya que obstaculizaba que las Fuerzas Armadas contaran con herramientas básicas para la prevención y protección ante amenazas externas que pudieran afectar al personal militar, a la infraestructura crítica, a los sistemas de información y a las capacidades estratégicas.
La resolución destaca que la normativa implementada bajo la gestión de Garré “debilitó el Sistema de Inteligencia en el ámbito de la Defensa Nacional, tornándolo vulnerable a actividades de Inteligencia de agentes externos”.
La reforma pretende adaptar el sistema argentino de inteligencia militar a las realidades geopolíticas actuales y se enmarca en los lineamientos establecidos por el presidente Javier Milei en relación con la reestructuración más amplia del Sistema de Inteligencia Nacional junto a la SIDE.
Entre los argumentos presentados, el Ministerio de Defensa señala que “la evolución de la situación regional y mundial en la última década pone en evidencia el surgimiento de diferentes amenazas, la concreción de complejos tipos de agresiones, nuevas formas de accionar en conflictos bélicos e incluso la configuración de escenarios de crisis o tensión donde se manifiestan tácticas híbridas”.
El texto también menciona que entre estas amenazas “destacan los ciberataques y las actividades en el marco cognitivo”.