De acuerdo con el informe oficial, el aumento de los salarios fue impulsado por un crecimiento del 2,1% en el sector privado registrado, un 5% en el sector público y un 4,7% en el sector privado no registrado. En términos interanuales, los salarios crecieron un 36,4%, comparado con una inflación acumulada del 32,6% en el mismo período, reflejando diferencias en los distintos segmentos del mercado laboral.
El índice de salarios del INDEC reportó en marzo de 2026 un incremento mensual del 3,4%. (Imagen: INDEC)
Al desglosar los datos, el índice correspondiente al sector registrado mostró un aumento más moderado. Dentro de este conjunto, los salarios del sector privado formal crecieron un 2,1% mensual, mientras que los del sector público incrementaron un 5% en marzo. Al analizar el empleo estatal, se evidencian diferencias en el subsector nacional, que reflejó un aumento del 5,8%, mientras que el nivel provincial tuvo una mejora del 4,7%.
En términos interanuales, los salarios en el sector registrado aumentaron aproximadamente un 28,1%, cifra que se situó por debajo del promedio general y también quedó rezagada respecto a la inflación en ese mismo periodo. Esta disminución se registró tanto en los salarios de los trabajadores públicos como en los privados.
Un aumento notable en el sector informal
El incremento más significativo se observó en el segmento no registrado: los salarios informales crecieron un 4,7% en marzo y acumulan un aumento interanual del 74,4%, cifra que supera a otros sectores y a la evolución de los precios.
Este comportamiento se relaciona, en parte, con el rezago estadístico habitual de este indicador, el cual refleja variaciones de meses anteriores. Aún así, indica una tendencia hacia la recuperación de ingresos después de un periodo de deterioro significativo.
Salarios frente a la inflación
A pesar de estos datos, los salarios siguen sin vencer a la inflación en el corto plazo. Aunque los ingresos totales todavía superan el aumento de precios en términos interanuales, la dinámica mensual revela un rezago continuo, especialmente entre los empleados formales.
Esta evolución desigual entre los distintos sectores, con los salarios informales creciendo a un ritmo más acelerado que los registrados, pone de manifiesto las tensiones presentes en el mercado laboral y las dificultades para mantener una recuperación equitativa del poder adquisitivo.