La defensa de Spagnuolo, compuesta por los abogados Mauricio D’Alessandro y Pablo Parera, anunció que este jueves presentará un recurso ante el tribunal, argumentando que la solicitud “atenta directamente contra la garantía que protege la autoincriminación”.
D’Alessandro, en una conversación, afirmó que “los audios son truchos y no deben ser incorporados como prueba”. Además, el letrado del exdirector de la ANDIS mencionó: “A pesar de ser falsos, si acepto la pericia, pierdo la oportunidad de cuestionar su obtención ilegal, al no contar con autorización judicial”.
En este contexto, Spagnuolo ha designado como perito al ingeniero en informática Marcelo Antonio Torok, quien ha propuesto incluir aspectos adicionales a la pericia, como verificar la cadena de custodia de los archivos, solicitar información a Google y YouTube sobre el video que contenía las grabaciones, y determinar si existe integridad en el contenido, o si se observan interrupciones o saltos en el mismo.
El fiscal federal Franco Picardi había solicitado esta medida como parte de un peritaje técnico que la Gendarmería Nacional llevará a cabo para esclarecer el origen, la autenticidad y posibles manipulaciones de las grabaciones.
La Cámara Federal de la capital había ordenado la pericia de los audios tras un requerimiento de las defensas, que cuestionaban su procedencia y planteaban la posibilidad de que provinieran de escuchas ilegales o que hubieran sido alterados. La semana pasada, el juez Lijo reactivó el procedimiento y dispuso que la fuerza de seguridad realice un análisis comparativo con “material indubitado”, lo que incluye una muestra de voz del propio Spagnuolo.
Además, se instruyó a verificar si los archivos muestran características de voz humana natural o si fueron creados por inteligencia artificial, identificando posibles ediciones posteriores y reconstruyendo la cronología de cualquier modificación.
El juez Lijo estableció recientemente los puntos que los especialistas deberán considerar en su análisis. Antes de comenzar el estudio técnico, se intimó a Spagnuolo a grabar ciertas palabras y frases, las cuales serán cotejadas con los audios que han sido divulgados públicamente.
Esta resolución sigue la solicitud de las defensas de algunos de los acusados, quienes argumentan que las grabaciones son apócrifas. Según esta línea de defensa, los audios habrían sido generados o modificados con inteligencia artificial, revelando cortes y fragmentos fuera de contexto, grabándose en diferentes momentos y combinando expresiones de Spagnuolo con otras ajenas.
La estrategia legal busca demostrar que el material carece de validez y exigir la nulidad de la causa. En esta dirección, la defensa de Spagnuolo presentó el año pasado un informe técnico privado que, según su afirmación, identificó un 65% de probabilidades de que la voz hubiera sido alterada mediante inteligencia artificial.
La decisión del juez Lijo marca un cambio en comparación con el criterio mantenido por el anterior juez Sebastián Casanello. Hasta el momento, no se habían incorporado las grabaciones como prueba principal en la investigación debido al riesgo de que una eventual falsedad o adulteración pudiera comprometer el resto del expediente, según la doctrina del “fruto del árbol envenenado”.