El primer cumpleaños que el futbolista festejó rodeado de sus compañeros del seleccionado tuvo lugar en 2005, durante el Mundial ganado por el equipo dirigido por Francisco Ferraro. En ese torneo, Messi se destacó como goleador con seis tantos y fue nombrado el mejor jugador, a pesar de que debutó como suplente en un tropiezo por 0-1 ante Estados Unidos.
Aquella noche, la celebración siguió las dinámicas de la era de Pekerman, quien ya dirigía el equipo mayor. La metodología de trabajo de José y su equipo, que había sido aplicada con las selecciones juveniles, se extendía a todos los aspectos, incluyendo los cumpleaños. “Existían siete comisiones formadas por los mismos jugadores, cada una encargada de diferentes tareas, como recaudar fondos, conseguir los regalos y la torta”, relató Gerardo Salorio, preparador físico de aquel exitoso ciclo, que hoy se replica en Ezeiza bajo la dirección de Lionel Scaloni, Pablo Aimar y Diego Placente.
El clásico “que los cumplas feliz” resonó en el comedor del hotel, mientras Messi, tímido, recibía el homenaje de sus compañeros Oscar Ustari, Nereo Champagne, Gabriel Paletta, Pablo Zabaleta, Lucas Biglia, Pablo Vitti, Fernando Gago, Sergio Agüero y Neri Cardozo, un grupo de promesas que al día siguiente enfrentaría a España en los cuartos de final del torneo.
Después de que el rosarino soplara la velita y recibiera las felicitaciones, Salorio ofreció una charla motivacional. “Fue un momento excelente; los chicos fueron subiendo a un ascensor enorme del hotel mientras cantaban: ‘Se mueve para acá, se mueve para allá’”, recordó el preparador. Sin embargo, la anécdota tomó un giro inesperado cuando, en medio de la celebración, Garay empujó a Messi desde atrás, lo que generó un momento de tensión. “Fue la única vez que vi a Messi realmente enojado. Se dio vuelta y le respondió a Oberman, que estaba detrás de él”, narró Salorio, quien tuvo que intervenir para calmar la situación. “Mandé a todos a dormir y, para entender lo que sucedió, fui habitación por habitación hasta que un chico me confirmó que había sido Garay”, amplió.
Ante la inminente necesidad de resolver el conflicto, Salorio recordó que el ex árbitro Ángel Coerezza le había obsequiado un libro sobre la adolescencia. Entonces, lo utilizó para hacer que los dos se juraran que no causarían más problemas. “Era un grupo muy lindo y sano; fue el Mundial en el que más disfruté”, acotó.
Oberman también contó su versión del incidente en una entrevista posterior. “Un día, muchos nos subimos a un ascensor y nos comenzamos a dar golpes en la cabeza. Messi fue uno de los que recibió un golpe fuerte y pensó que yo era el culpable. Ahí nos peleamos, pero nos separaron. El enfado duró hasta el siguiente partido; cuando ingresé al campo, nos miramos y nos reímos, y así se acabó todo”, dijo Oberman.
A pesar de la disputa, la concentración dio frutos: Argentina derrotó a España 3-1, con goles de Zabaleta, Oberman (asistido por Messi) y el propio Messi, avanzando con éxito en su búsqueda del título. Esta victoria marcó la primera vuelta olímpica del delantero con la camiseta nacional, seguida más tarde por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing, las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima y la victoria en Qatar 2022.
“Cuando veo todo lo que logró, me llena de orgullo y satisfacción, porque sentí que contribuí en su trayectoria. Cada vez que toca la pelota, sueño con que nunca se acabe. Jugadores como él y Di María no tienen reemplazo”, destacó Salorio, quien, como en 2005 y en cada ocasión en la que la Selección lo ha necesitado, pasa su cumpleaños concentrado y enfocado en objetivos colectivos, siempre en busca de una nueva porción de la torta de la gloria.