Pasadas las diez en una noche fría, el Obelisco se convierte en el escenario de una reunión sin precedentes. Cerca de doscientos paraguayos llegaron para festejar la victoria de su selección, que bajo la dirección de Gustavo Alfaro logró eliminar a Alemania por penales en los dieciseisavos de final del Mundial, tras un empate de 1-1 en el tiempo reglamentario y extra.
“Esto es lo más glorioso futbolísticamente que he vivido en Argentina. Llevo más de veinte años aquí y nunca había visto algo así”, expresa Dolores del Valle (43), quien hace un recorrido casi de una hora en colectivo desde Longchamps. “Me dije… ‘¿Por qué no el Obelisco? Este triunfo merece celebrarse junto a ese monumento, porque todos nos daban por perdidos”. Es una ferviente hincha de Olimpia.
La multitud atrae la atención de curiosos y otros que se suman a la celebración, resaltando la epopeya guaraní ante un adversario que ha sido un reto constante en pasadas copas del mundo. Los bocinazos y gritos de “aguante Paraguay” resuenan en los vehículos que pasan por la Avenida 9 de Julio.
“Ustedes, los argentinos, pensaban que no teníamos chances. Nunca hay que subestimar a un equipo paraguayo”, afirma Oscar Cañiza (56), un decorador de interiores con una camiseta vintage de Tacuara Cardozo. “Fue un triunfo digno del pueblo paraguayo, sufrido y aguerrido. Era vencer o morir y aquí estamos, siendo protagonistas de la victoria más resonante del Mundial hasta ahora”.
Aunque la noche transcurre con tranquilidad y el ambiente se mantiene festivo, la Policía realiza advertencias a algunos hinchas. “Váyanse, ustedes no son de aquí. No queremos problemas”, se escucha una advertencia que parece exagerada. Sin embargo, los hinchas continúan disfrutando de la celebración, compartiendo mate y tereré con cánticos como “Ay, ay, ay, el que no salta, es alemán”.
Hernán Aquino (20), acompañado por su novia Sofía Márquez (16) y su amigo Emanuel Chávez (16), celebra con entusiasmo. “Le dije a mi novia que sentía que podíamos ganar, el equipo tenía una energía especial”, comenta Hernán. “Lo vimos en casa y nos hizo sufrir como hacía tiempo no experimentábamos. Ese sufrimiento habla de un equipo con ambiciones, no de uno que será humillado”, añade Sofía.
El viento helado no frena el ánimo de los hinchas, quienes alientan al equipo con cánticos sobre el director técnico. “La dirección de un intelectual como Alfaro marca la diferencia. Con él, jugadores piensan de otra manera, y el equipo ha logrado resultados impresionantes, incluso venciendo a Argentina y Brasil en eliminatorias”, reflexiona Sergio Gaona (55).
Costanza Ardissone (27) y Valentina Arancedo (28) celebran el impacto internacional del triunfo. “El hecho de vencer a Alemania pone a Paraguay en el mapa. Muchos hoy aprendieron sobre nuestros jugadores y nuestro país”, dice Costanza, quien relata cómo en clase no pudo contener su alegría. Valentina, sola en su departamento, cuenta cómo estalló de felicidad al seguir el partido.
Jacinto Palacios (54) se suma agradecido por tener a Alfaro como técnico: “Entraron 26 guerreros y salieron 26 leyendas. Ahora vamos por todo, que se venga Francia, estamos listos, ya ganamos el Mundial. Esto fue épico, al punto que en Paraguay se decretó feriado nacional. Este logro se recordará y agradecerá siempre”, comenta rodeado de hinchas que lo apoyan.
Cerca de las once de la noche, la Plaza comienza a vaciarse, pero algunos se quejan de la intervención policial. “No sé por qué no nos dejan festejar tranquilos, no estamos haciendo nada”, se quejan varias mujeres, añadiendo que es tarde para regresar a casa. A pesar de ser una noche breve, la intensidad de las emociones deja una huella profunda entre los hinchas, quienes siguen mirando el Obelisco y se animan a gritar una vez más “¡Toikove Paraguái!”.