Colombia llega a esta instancia tras lograr dos victorias en sus primeras presentaciones: un 3-1 frente a Uzbekistán y un 1-0 ante la República Democrática del Congo, además de obtener un empate 0-0 contra Portugal. Estos resultados le permitieron al conjunto sudamericano finalizar en la primera posición del grupo K. Su destacado desempeño en la fase de grupos ha sido elogiado por el entrenador de la selección española, quien calificó a la Tricolor como “una grandísima selección” y una de las favoritas al título, destacando su plantel de “futbolistas fantásticos, de un nivel físico y técnico muy alto”.
Ghana, que participa por quinta vez en un Mundial, debutó con una victoria 1-0 sobre Panamá, pero posteriormente empató 0-0 con Inglaterra y perdió 2-1 frente a Croacia, lo que lo llevó a posicionarse tercero en el grupo L.
Luego de un duro encuentro contra Portugal, Lorenzo probablemente alineará a un equipo similar al que utilizó en los dos primeros partidos, reinsertando a Daniel Muñoz y Johan Mojica en los laterales. La única incógnita es si Luis Díaz será acompañado por Luis Javier Suárez o Jhon Andrés Córdoba en la delantera.
A la cabeza del equipo ghanés está el portugués Carlos Queiroz, quien ya dirigió a Colombia entre 2019 y 2020. Se espera que Queiroz intente superar a su adversario mediante un planteamiento equilibrado, priorizando el orden defensivo y el despliegue físico de sus jugadores. Ghana contará con el delantero Antoine Semenyo, quien ha superado una molestia en el tobillo, así como con el zaguero central Jerome Opoku, que se perdió el último partido por molestias pero ya se ha reintegrado a los entrenamientos.
La previa del enfrentamiento entre Colombia y Ghana estuvo marcada por un evento inusual. El jueves, un grupo de aficionados colombianos hizo un ascenso al santuario en el cerro de Monserrate, en Bogotá, acompañados por un presunto chamán, que lucía pieles, un sombrero vueltiao y una maraca, para invocar la clasificación del equipo de Lorenzo a la siguiente fase.
Los hinchas expresaron que esta actividad tenía como objetivo contrarrestar los supuestos rituales del brujo ghanés Nana Kwaku Bonsam, quien, antes del partido contra Inglaterra, había declarado a la prensa que había lanzado una maldición sobre el delantero Harry Kane para evitar que anotara. El 0-0 en el Estadio de Boston convirtió a este hechicero en una figura destacada, aunque efímera, de la Copa del Mundo.