Durante la misa, el religioso señaló que existe un “pueblo cansado” por las promesas incumplidas y por dirigentes que, según expresó, abordan los problemas sociales sin estar cerca de quienes los atraviesan.
En un escenario marcado por movilizaciones de organizaciones sociales y sindicales en rechazo a las políticas del Gobierno nacional, García Cuerva destacó también la presencia de un “pueblo esperanzado” que, pese a las dificultades, mantiene su fe y continúa acercándose a la festividad de San Cayetano. Sin embargo, advirtió que esa esperanza convive con un reclamo creciente de respuestas concretas por parte de quienes tienen responsabilidades de gobierno.
El arzobispo se refirió además a las dificultades vinculadas al empleo y al poder adquisitivo. En ese sentido, afirmó que muchas personas no quieren aceptar que el trabajo sea tratado como una mercancía y cuestionó que haya trabajadores que necesitan tener más de un empleo para sostener sus ingresos o recurrir a créditos que terminan generando mayores niveles de endeudamiento. También mencionó el impacto del costo del transporte y las tarifas en la economía familiar.
Durante su homilía, García Cuerva utilizó el relato bíblico de la multiplicación de los panes y los pescados para plantear una reflexión sobre la respuesta de la sociedad frente a las necesidades sociales. Señaló que desde una lógica exclusivamente de mercado los recursos no alcanzan para atender las demandas de todos y planteó la necesidad de actuar frente a situaciones de sufrimiento, pobreza y soledad.
El arzobispo sostuvo que la preocupación por la realidad social debe transformarse en acciones concretas y llamó a fortalecer la justicia social y la solidaridad como herramientas frente a las dificultades que atraviesan distintos sectores.
Además, destacó el valor del trabajo como un aspecto central de la vida comunitaria y retomó una expresión del papa Francisco al señalar que trabajar contribuye al desarrollo de las personas y de los jóvenes. En esa línea, afirmó que la persona debe ocupar un lugar central en las relaciones laborales y económicas, por encima de las mercancías y el beneficio económico.
La celebración de San Cayetano se desarrolló en un contexto de reclamos de organizaciones sociales y sindicales vinculados al empleo, los salarios y las condiciones de vida, en medio de las críticas a las políticas implementadas por el Gobierno nacional.