La divisa cotizaba alrededor de 159,14 yenes por dólar, prácticamente sin variaciones respecto de la jornada anterior. El valor se encuentra lejos de las aproximadamente 155 unidades por dólar que había alcanzado inmediatamente después de la intervención.
La acción conjunta se produjo cuando el tipo de cambio se aproximaba a los 164 yenes por dólar, el nivel más débil de la moneda japonesa en cuatro décadas. Se trató de la primera intervención coordinada entre Tokio y Washington desde 2011.
Pese al movimiento oficial, el yen volvió a perder terreno y se mantiene cerca de las 159 unidades por dólar, lo que refleja la dificultad para revertir la tendencia de depreciación en el mercado cambiario.
Un análisis difundido a comienzos de agosto señaló que la intervención oficial podría generar un impulso limitado para la moneda japonesa en el corto plazo, aunque tendría pocas posibilidades de modificar de manera significativa su tendencia de largo plazo. La proyección mantiene al yen cerca de las 160 unidades por dólar hacia fines de 2026.
Para 2027, en cambio, se espera una apreciación gradual de la moneda. En materia de política monetaria, también se prevé que el Banco de Japón postergue hasta diciembre un nuevo aumento de su tasa de referencia.
La próxima reunión del Banco de Japón para definir su política de tasas está prevista para el 17 de septiembre.