“Buenos días, mi gente. Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en mejor mundo”, compartió Colón en su cuenta de Facebook.
“Hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba. Gracias por tantos años de amor y oraciones. En la medida que puedan por favor manténgannos en oraciones”, agregó en su publicación.
El expúgil recibió múltiples golpes en la nuca, conocidos como “golpes de conejo”, de parte de Terrel Williams el 17 de octubre de 2015 en Fairfax, Virginia, provocándole un hematoma subdural que causó daños cerebrales irreversibles. Este trágico incidente generó una notable conmoción a nivel internacional.
Prichard, que llegó a la pelea con un récord invicto de 16-0 y 12 nocauts, fue derribado dos veces en el octavo asalto por Williams, quien recibió previamente un golpe bajo del boricua antes de llevarlo a la lona.
El exboxeador estuvo en estado de coma en el Hospital Shepherd Institute de Atlanta, Georgia, después de los golpes ilegales propinados por Williams. Desde aquel momento, su vida cambió drásticamente, sumiendo a su familia en horas y días de angustia e incertidumbre, culminando con el diagnóstico de su grave lesión.
Su madre, Nieves Meléndez, cuidó de él las 24 horas del día, buscando mejorar su situación a través de terapias.
Un año después del trágico acontecimiento, la Comisión Mundial de Boxeo implementó la regla conocida como ‘Prichard Colón’. A raíz de su sacrificio, fue distinguido como campeón honorario del WBC, un reconocimiento que incluye la posesión de un cinturón verde y oro, el mismo que había anhelado desde sus inicios en el boxeo.
En junio de 2021, Prichard fue reconocido oficialmente como campeón honorario del WBC.