El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó el miércoles un esquema que contempla el financiamiento de créditos para primera vivienda, controles sobre las entidades financieras que participen, nuevas inversiones en infraestructura y una reducción gradual de las tasas de interés.
Durante la presentación, Caputo incluso utilizó el concepto de “justicia social” para referirse al impacto que pueden generar los créditos hipotecarios. La expresión llamó la atención debido a que el presidente Javier Milei cuestionó en reiteradas oportunidades ese concepto.
La iniciativa prevé que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES realice colocaciones a plazo fijo destinadas a los bancos. Con este mecanismo, el Gobierno busca generar las condiciones para otorgar alrededor de 18.000 créditos para la adquisición de primera vivienda, con una tasa máxima de 7,5%.
El objetivo oficial es que el financiamiento tenga un efecto multiplicador sobre otros sectores de la economía, especialmente el mercado inmobiliario y la construcción.
El esquema contempla la movilización de $2 billones mediante asignaciones periódicas a las entidades financieras. Los bancos podrán obtener un margen entre la tasa que paguen por los fondos recibidos y la que cobren a los beneficiarios de los créditos, siempre dentro de los límites establecidos.
A diferencia de otros mecanismos implementados por la actual administración, el programa incorpora controles específicos para garantizar que los recursos sean utilizados para el destino previsto. Las entidades participantes deberán presentar mensualmente información sobre la cantidad de préstamos otorgados y las tasas aplicadas.
En caso de incumplir las condiciones establecidas, el FGS podrá retirar los fondos. El esquema contempla un plazo de 90 días para que las entidades utilicen el dinero de acuerdo con los requisitos del programa.
Desde el equipo económico señalaron que existen pocas posibilidades de destinar recursos adicionales del FGS a mecanismos similares, aunque no descartaron analizar otras alternativas. Dentro de las prioridades actuales, los créditos hipotecarios aparecen como una de las herramientas con mayor capacidad para generar actividad.
El programa se implementa mientras el Gobierno busca sostener el crecimiento económico y, al mismo tiempo, enfrenta diferencias importantes entre sectores. Algunas actividades muestran una expansión significativa, aunque con una generación de empleo limitada, mientras que otras con mayor demanda de mano de obra todavía presentan dificultades para recuperarse.
En paralelo, durante las últimas semanas comenzaron a observarse cambios en algunas variables de la política económica. El tipo de cambio avanzó en términos nominales, mientras que las tasas de interés iniciaron un proceso de descenso. El objetivo planteado por el Gobierno es que menores tasas favorezcan el acceso al crédito y reduzcan el costo de los préstamos.
El equipo económico también puso el foco en la obra pública vinculada con infraestructura vial. Tras más de dos años de paralización, comenzaron a avanzar licitaciones para distintos trabajos en rutas nacionales. A esto se sumó la evaluación de proyectos para intervenir en infraestructura de transporte.
El Gobierno sostiene que la economía atraviesa una etapa de crecimiento y que algunos indicadores alcanzaron niveles récord. Al mismo tiempo, desde el área económica consideran que todavía existe margen para fortalecer la actividad y acelerar la recuperación en los sectores que permanecen rezagados.
En ese marco, el programa hipotecario, la reducción de las tasas y el avance de determinadas obras de infraestructura forman parte de una estrategia orientada a generar mayor movimiento en la economía real durante los próximos meses.