“Era un partido difícil, contra un equipo bien trabajado. Fuimos a buscarlo, tuvimos situaciones y creo que merecíamos un poco más”, analizó Arruabarrena. El entrenador valoró especialmente la respuesta física de su equipo en medio de un exigente calendario. “No se nota la cantidad de partidos. Los chicos físicamente están respondiendo”, afirmó.
Sin embargo, también destacó el error que casi le cuesta la clasificación a Boca en la última jugada, cuando Vélez salió rápido al contraataque y terminó generando un penal. “Es algo que tenemos que aprender. Hay que tener cuidado con esas contras”, advirtió. Además, reconoció que se necesitó un poco de fortuna: “Por suerte lo fallaron. Hay una cuota de suerte que hay que tener y también contamos con un arquero que, en esos momentos, se agranda aún más”.
Arruabarrena buscó llevar tranquilidad respecto a Leandro Paredes, quien pidió el cambio por una molestia al final del partido. “Tuvo un aviso. Leandro es inteligente, hizo señas y salió, pero no tiene nada grave”, aclaró. Y añadió: “Tuvo mucho despliegue, corrió hacia adelante y hacia atrás, tuvo situaciones en las que también tuvo que defender y eso se siente. Llevamos muchísimos partidos”.
El técnico también destacó a Alan Velasco, quien tuvo una de las claras oportunidades en el segundo tiempo. “Al no tener a Aranda, que aporta esa pausa, Velasco te brinda otra faceta, tiene velocidad. Hoy jugó un gran partido”, aseguró. Y fue un poco más allá al referirse a un jugador que aún busca ganarse al público: “Es resistido, pero con el tiempo y con este tipo de partidos va a cambiar esa resistencia. Le faltó el gol”.
También se hizo hincapié en la definición por penales, un aspecto históricamente ventajoso para Boca en el que volvió a mostrar su fortaleza. “Los penales son jerarquía, tranquilidad y paciencia. Obviamente tenemos una historia y esa historia muchas veces se respeta. Además, hoy éramos locales y el hincha también se hace sentir”, sostuvo.
Arruabarrena dejó claro que, aunque la victoria se celebra, no hay tiempo para demasiado festejo, ya que se aproxima un septiembre, tal como él mismo expresó, “cargadito”. Boca visitará el sábado a Gimnasia de Mendoza, y luego enfrentará una serie de compromisos desafiantes: comenzará la serie de cuartos de final de la Sudamericana ante San Pablo, primero en la Bombonera y luego en Brasil, recibirá a Central Córdoba y posteriormente jugará el clásico con San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro.
Boca se impuso en Córdoba, pero es consciente de que no podrá disfrutar del triunfo por mucho tiempo.