De esa cifra, se espera que 12,7 millones provengan de ventas, mientras que los restantes 25 millones corresponden al ahorro en los contratos anuales, los cuales se han redistribuido entre los 9 nuevos jugadores que se contrataron en este mercado de pases. Desde el club sostienen que esta etapa representa un avance en la calidad del equipo, habiendo incorporado a tres campeones del mundo: Nicolás Otamendi, Ángel Correa y Thiago Almada, todo dentro del mismo presupuesto anual destinado al fútbol que se tenía el año pasado.
Fabricio Bustos y Matías Viña son los dos últimos futbolistas de esta larga nómina que firmarán su desvinculación para continuar sus carreras en otros clubes. En particular, el último caso a resolver era el del lateral derecho, mientras que Viña, que pertenece al Flamengo, está a la espera de ser integrado en otra institución tras finalizar el mercado de pases en Brasil este viernes, ya que su cesión en Núñez es temporal.
En el caso de Bustos, River acordó la rescisión de su contrato, lo que permitirá un ahorro significativo en su alto salario, ya que su vínculo se extendía hasta diciembre de 2027. El defensor se unió al club en medio de 2024, proveniente del Inter de Porto Alegre, a cambio de 5,5 millones de dólares, a instancias de Marcelo Gallardo durante su segundo ciclo en el club, en el que también llegaron Germán Pezzella, Marcos Acuña y Maximiliano Meza.
Pese a que tuvo algunas actuaciones destacadas, como en el Superclásico de septiembre de 2024, donde fue titular, su rendimiento decayó y, a medida que se incorporó Gonzalo Montiel a principios de 2025, pasó a ser un jugador de recambio, mostrando un nivel por debajo de lo esperado en su ingreso.
Bustos se había estado entrenando en Cantilo junto a otros jugadores apartados desde el 22 de junio. A pesar de algunos acercamientos de clubes brasileños y mexicanos, ninguna negociación avanzó. Con el tiempo, se plantearon conversaciones con la dirigencia para concretar la rescisión, similar a lo que ocurrió con Pezzella hace un par de semanas.
Por su parte, la situación de Viña es distinta, ya que su pase pertenece a Flamengo y llegó a River a inicio de año, aunque su rendimiento no logró satisfacer las expectativas y su salario se consideró elevado para un jugador suplente. Además, se estableció una cláusula de compra obligatoria de 5 millones de dólares, a cumplirse si se lograban ciertos objetivos. Viña se enteró de su separación mientras participaba en el Mundial de Canadá, México y Estados Unidos con la selección uruguaya; al regresar, se unió a los apartados en Cantilo, donde se entrenaban en un container, a la espera de que se finalizaran las obras de los vestuarios para la Primera División.
El presidente del club, Stefano Di Carlo, reconoció en una reciente conferencia que “la decisión fue estrictamente deportiva”, explicando la necesidad de realizar cambios para incorporar nuevos jugadores. Aunque asumió que el manejo del proceso podría haberse realizado de mejor manera, subrayó la importancia de haber actuado con respeto hacia los futbolistas durante su desvinculación.
Con la resolución de los casos de Bustos y Viña, y la salida de los otros 12 jugadores ya desvinculados, la historia de los apartados en Cantilo llega a su fin, un episodio desafortunado en el manejo de las formas, pero visto como un paso necesario para la transformación del plantel.
Andrés Herrera fue el primer futbolista en desvincularse, al ser adquirido por el Columbus Crew de la MLS en 1,2 millones de dólares, tras haber estado a préstamo allí. Posteriormente, Paulo Díaz también rescindió su contrato, lo que supuso un ahorro de 3 millones de dólares para River, y se unió al Atlanta United. Maximiliano Meza, por su parte, regresó a Independiente, mientras que Alex Woiski se marchó a Deportivo Táchira de Venezuela.
Después, se concretaron préstamos de Maximiliano Salas a Independiente Rivadavia, Ian Subiabre a Tigre y Santiago Lencina al Burgos de España. En una transacción reciente, Kevin Castaño se unió al Atlético Mineiro con una cláusula de compra por el 50 por ciento de su pase, generando ingresos de 5,5 millones de dólares al cumplir ciertos objetivos. Kendry Páez, en tanto, dejó su cesión y volvió a Chelsea en busca de un nuevo destino.
Ya entrado agosto, Germán Pezzella rescindió su contrato y se unió a Peñarol, mientras que en septiembre, Matías Galarza Fonda fue cedido a Inter Miami, donde compartirá equipo con Lionel Messi, con una cláusula que exige 3 millones de dólares por el 50% de su ficha. Asimismo, Giuliano Galoppo fue a préstamo a Atlanta United, donde se acordó una compra de 6 millones de dólares por la totalidad de su pase, de la que River posee el 50%. En última instancia, con la rescisión de Bustos y el inminente préstamo de Viña, el predio de Cantilo ya no tendrá más jugadores apartados.