Fernando Trocca, un chef argentino de 60 años, ha construido una impresionante carrera en el mundo de la gastronomía, una pasión que se cultivó desde su niñez. Su trayectoria abarca restaurantes en Argentina, Estados Unidos, el Reino Unido y otras naciones, y ha destacado la influencia que su abuela tuvo en su formación profesional. Uno de los platos que ha sido un constante en su andadura culinaria es el risotto con osobuco, el cual ha preparado en cada uno de los establecimientos en los que ha trabajado. “El risotto con osobuco es un plato que hice en todos los restaurantes donde trabajé”, afirmó. Trocca compartió en el programa La Raíz que su conexión con el arte de cocinar comenzó en la casa de su abuela, quien, aunque no se dedicó a la gastronomía de forma profesional, fue la que le enseñó a cocinar con esmero. El chef recuerda que durante su infancia tenía la libertad de elegir el menú de cada día, y su abuela siempre lo preparaba con cariño. “Yo le pedía el día anterior lo que quería comer al día siguiente. Le pedía el menú completo, la entrada, el plato y el postre. Y mi abuela me hacía todo”, relató. Entre los sabores que atesoró de esos años destaca el risotto con osobuco, que su abuela preparaba y él ha continuado haciendo. Para Trocca, la influencia de su abuela abarca mucho más que una simple receta, pues considera que su enseñanza fue fundamental en su conexión con la cocina: “La verdadera raíz está ahí: mi abuela me enseñó a cocinar”, sostuvo. Además, añora platos como la milanesa de pollo Maryland, que disfrutaba acompañado de papas pay, banana frita y crema de choclo, recordando que le pedía a su abuela que elaborara todos los componentes de ese menú. Aunque su abuela falleció cuando él tenía aproximadamente 17 años, su pasión por la cocina se mantuvo. En ese entonces, aún no se imaginaba que la gastronomía sería su futuro profesional. Trocca empezó a trabajar en restaurantes tras abandonar el ciclo secundario, comenzando en La Tartín, donde empezó lavando platos y asistiendo con entradas y postres. Su interés por aprender le permitió rápidamente adquirir nuevas responsabilidades. Posteriormente, trabajó durante dos años con Gato Dumas y estuvo varios años con Francis Mallmann. En 1992, inauguró su primer restaurante y, cinco años más tarde, tomó una decisión crucial en su carrera: trasladarse a Nueva York. Este cambio implicó comenzar prácticamente desde cero; no hablaba inglés, no contaba con visa, empleo ni vivienda, y además tenía un hijo pequeño. Sin embargo, logró encontrar un trabajo como chef y se integró a la escena gastronómica de la ciudad. Hoy, más de cuatro décadas después de sus inicios en la cocina, Fernando Trocca sigue recordando las enseñanzas de su abuela. El risotto con osobuco ha trascendido como uno de los platos fundamentales en su recorrido, simbolizando un lazo con los sabores y memorias que forjaron su trayectoria.