Este incidente tuvo lugar en la Escuela Técnica 4-120 General José de San Martín, situada en San Martín, a unos 45 kilómetros de la capital provincial. La propagación de las imágenes generó una gran conmoción en la comunidad educativa, lo que llevó a la docente a presentar una denuncia penal para identificar a quienes accedieron al material privado y a aquellos que participaron en su difusión.
El suceso se produjo el 21 de septiembre, durante una jornada institucional en la que los profesores usaron las computadoras de la sala de informática para realizar tareas. Una de las docentes ingresó a su cuenta de correo electrónico, pero al finalizar su labor no cerró la sesión, lo que permitió que un alumno, días después, ingresara al almacenamiento virtual donde tenía guardados las imágenes y el video íntimo.
Las fotografías fueron descargadas y empezaron a circular entre adolescentes a través de grupos de WhatsApp, inicialmente llegando a estudiantes de la propia escuela técnica y posteriormente a alumnos de otras instituciones educativas del municipio. En poco tiempo, las imágenes se propagaron más allá de los límites escolares, y la docente perdió el control sobre su difusión.
Dada la exposición a la que se vio sometida, la profesora decidió acudir a la Justicia. La denuncia fue presentada en la Oficina Fiscal de turno y se solicitó la intervención de la Unidad Fiscal de Delitos Económicos e Informáticos para investigar cómo se accedió y se compartió el material.
El caso se trasladó al Fuero Penal Juvenil debido a que el principal sospechoso es menor de edad. La investigación deberá esclarecer si fue él quien descargó los archivos, así como las circunstancias de la primera difusión y qué otras personas estuvieron implicadas en el reenvío de las imágenes.
El hecho de que la cuenta estuviera abierta en una computadora compartida no autorizaba a revisar, descargar o distribuir su contenido. Por lo tanto, la pesquisa se centra en determinar posibles responsabilidades por la violación de la intimidad de la docente. Además, los investigadores tendrán que trazar el recorrido de los archivos, una tarea complicada cuando el contenido se comparte en conversaciones privadas y grupos de mensajería.
La denuncia fue presentada el viernes, y aún no hay imputaciones formales. Tampoco se han confirmado sanciones escolares, aunque se espera la intervención de los equipos de resolución de conflictos de la Dirección General de Escuelas de Mendoza.
Más allá del avance en el ámbito judicial, este caso resalta una problemática que afecta tanto a adultos como a jóvenes: la difusión de contenido íntimo sin consentimiento.
San Martín, ubicado en el corredor de la Ruta Nacional 7 que conecta Mendoza con Buenos Aires, es uno de los centros urbanos más relevantes de la provincia, pero aún conserva un ambiente de pueblo, donde las familias se conocen y los vecinos interactúan cotidianamente. Para la profesora, esta cercanía puede dificultar aún más el enfrentamiento a la exposición pública, enfrentando potenciales miradas y comentarios en su vida diaria.
La Justicia tendrá que definir las responsabilidades penales de quienes participaron en la obtención y difusión del material. Sin embargo, hay un aspecto que una investigación no podrá remediar por completo: una vez que un contenido íntimo comienza a circular, se vuelve muy complicado rastrear hasta dónde ha llegado y quién puede tener una copia.
Este no es un hecho aislado, ya que anteriormente se registró una controversia similar en otra escuela mendocina. El 7 de agosto, en la Escuela de Comercio Martín Zapata, un profesor proyectó por error imágenes de mujeres desnudas durante un taller de Física, situación que también llevó a la presentación de una denuncia penal por publicación indebida de correspondencia, aunque no implicó una determinación de culpabilidad.