Entre las recomendaciones más comunes que ofrecen los médicos para prevenir enfermedades cardíacas y el cáncer se encuentran la adopción de una dieta equilibrada y la realización de actividad física, con el fin de disminuir la probabilidad de desarrollar diversas patologías. Las investigaciones para identificar métodos de prevención y tratamientos efectivos contra el cáncer continúan en aumento. Tradicionalmente, se ha sostenido la idea de que el consumo moderado de alcohol, al menos una vez al día, podría ser beneficioso para la salud. Sin embargo, un estudio colaborativo realizado por el Instituto Nacional del Cáncer revela asociaciones entre este hábito y ciertos tipos de cáncer que pueden afectar a las personas. “A pesar de que la mortalidad general por cáncer ha mostrado una disminución, encontramos que el porcentaje de fallecimientos por cáncer atribuibles al alcohol se duplicó en individuos de 20 años o más en los últimos 33 años”, manifestó el doctor Chinmay Jani, autor principal del estudio. Este análisis indica que el mayor riesgo de mortalidad se relaciona con los cánceres de mama, próstata, recto, estómago, páncreas e hígado, así como con los cánceres de cabeza y cuello. “De manera general, sabemos que el alcohol está fuertemente vinculado con la mortalidad por cáncer de hígado. Es importante destacar que, entre adultos de 20 a 54 años, el cáncer colorrectal se constituyó como la principal causa de mortalidad por cáncer atribuible al alcohol en hombres, siendo la segunda en mujeres, superando los casos de cáncer de hígado en ambos géneros”, añadió Jani, quien se desempeña como jefe de residentes clínicos en hematología y oncología del Centro Oncológico Integral Sylvester en la Universidad de Miami. Además, mencionó: “En las mujeres, la principal causa de muerte fue el cáncer de mama asociado al alcohol. No se necesita una gran cantidad de alcohol para incrementar el riesgo: alrededor de una bebida estándar diaria, todos los días.” Previamente, algunos médicos llegaban a considerar aceptable que las personas consumieran un cóctel cada noche, pero estudios recientes han demostrado que esta percepción está desactualizada y no es del todo correcta, advirtió el doctor Andrew Freeman, director de Prevención Cardiovascular y Bienestar en National Jewish Health, en Denver. “Nuestra perspectiva sobre el alcohol se está transformando a medida que la investigación contemporánea establece que no existe una cantidad segura de consumo. Este estudio, entre otros, sugiere que los peligros relacionados con el consumo requieren un mayor reconocimiento”, indicó Freeman. Por su parte, el Instituto Nacional del Cáncer apunta que el alcohol puede favorecer el desarrollo del cáncer de diversas maneras, ya que interfiere en los niveles hormonales, inclusive los de estrógeno, aspecto que muchos ignoran. Además, el alcohol se metaboliza en el hígado y se convierte en acetaldehído, un probable carcinógeno para los humanos, según la mencionada entidad. Igualmente, contribuye al estrés oxidativo, que puede causar daños en el ADN, en las proteínas y en la función celular, generando inflamación. También debilita las células de la boca y la garganta, incrementando su vulnerabilidad ante carcinógenos. El estudio, que fue publicado en la revista ‘The Lancet Regional Health’, indica que los efectos del consumo de alcohol pueden diferir según la edad y el sexo. “Si una mujer o un hombre joven consume la misma cantidad de alcohol, el riesgo potencial de desarrollar cáncer es considerablemente más alto”, concluyó Jani.