De acuerdo con los datos oficiales publicados el viernes, la mora general del financiamiento al sector privado alcanzó el 6,4% en enero, evidenciando un aumento en todos los segmentos de negocio y alcanzando cifras históricas en 20 años, especialmente entre las familias, con un 13,2% en préstamos personales y un 11% en tarjetas de crédito. Esta situación obliga a los bancos a aumentar sus previsiones en un entorno comercial complejo, donde la economía solo presenta oportunidades favorables para ciertos sectores.
En enero, todos los tipos de crédito experimentaron un incremento en la mora: de 12 a 13,2% en préstamos personales, de 1,2 a 1,3% en hipotecarios, de 5,8 a 6,3% en prendarios, y de 9,3 a 11% en tarjetas de crédito.
Ante estas cifras, la decisión de reducir costos se ha vuelto urgente, y la reconfiguración de las estructuras organizativas es parte de esta estrategia.
Los datos oficiales revelan un fenómeno que comenzó a gestarse tras los cambios en los hábitos de consumo durante las restricciones de la última pandemia. Recientemente, se han consolidado aún más cierres por fusiones entre entidades, evitando duplicaciones, además de cierres directos en provincias o distritos municipales que, con fines recaudatorios, han creado nuevas tasas o aumentado las existentes.
Esta tendencia se ha acelerado en el último año, cuando la demanda de financiamiento, que había mostrado un gran dinamismo entre mediados de 2024 y 2025, comenzó a decaer; al mismo tiempo, la incobrabilidad se hizo cada vez más evidente.
En este escenario, los bancos enfrentan un aumento de costos debido a regulaciones que exigen mantener una mayor cantidad de pesos captados del público, junto a las pérdidas financieras que registraron en el tercer trimestre por la caída en el valor de los bonos en su cartera, en un contexto de dolarización récord previo a las elecciones.
A finales de 2023, la banca local contaba con 4,414 sucursales, cifra que disminuyó a 4,336 en 2024 y a 4,131 hacia finales del último año, según datos oficiales. Este ajuste, que resultó en la pérdida de 7,683 empleos en los últimos dos años (62% de los cuales ocurrieron en el último año), se ha acentuado en esta primera parte de 2026. Este proceso no solo busca ganar en eficiencia, sino que también refleja las dificultades que enfrenta la economía real, donde el crecimiento se concentra únicamente en el dinamismo de algunos sectores.