A pesar de que otro periodista abordó una cuestión futbolística, Bielsa volvió a centrar la atención en su comportamiento, pidiendo al traductor que le permitiera ampliar su respuesta. “Estaba enfrentando a los fotógrafos y esa fue la imagen que obtuvieron de mí”, explicó. Continuó diciendo que no siente la necesidad de justificar por qué no mira a los interlocutores, argumentando que “hay un límite de lo que hay que explicar”. Resaltó que no había nada de malo en su comportamiento y que no se tiene la obligación de actuar como modelos para satisfacer expectativas sin fundamentos.
Analizar la personalidad de Bielsa puede resultar complicado. A menudo, su carácter revela facetas fascinantes y enigmáticas. Hasta momentos antes de la conferencia, su enfoque estaba centrado en el debut uruguayo en el Mundial, considerándolo insuficiente para sus aspiraciones.
En este contexto, las responsabilidades de la FIFA lo colocan en situaciones que no le agradan. La conferencia de prensa marcó un cambio en su carácter, dado que había tenido una conversación previa en el campo, inmediatamente después del pitazo final. Su frustración era palpable en su tono de voz, expresando que el partido era uno que debía ganar. “Es un rival al que debimos superar, concedimos minutos en el primer tiempo que no indican que hayamos hecho las cosas bien”, reconoció el entrenador argentino sin hacer excusas, fiel a su estilo.
Al abordarse preguntas sobre la estrategia del partido, Bielsa no mostró interés en profundizar en ello, reafirmando que “nosotros debimos ganar este encuentro”. El resultado afectó las perspectivas, especialmente tras el sorpresivo empate entre los favoritos del Grupo H.
La conferencia también comenzó analizando el rendimiento del partido, destacando que la segunda parte fue superior a la primera: “Estábamos en condiciones de haber hecho lo mismo en la primera, pero no pudimos”. Agregó que la cifra de oportunidades en un encuentro es crucial para el resultado final.
Sobre lo que impidió que Uruguay se adjudicara la victoria, Bielsa concluyó que no se alcanzó la versión que estaban capacitados para ofrecer. “No hay que simplificar diciendo que merecimos ganar porque en el segundo tiempo fallamos diez goles; también concedimos 45 minutos en el primero”. Al revisar la primera parte, no ocultó su descontento: “El equipo estuvo apagado, sin presión y sin generar errores en el rival. Cuando un equipo que debería marcar diferencia no lo logra, el adversario más débil se atreve y eso sucedió”.
En su regreso a la concentración, reflexionará sobre la oportunidad desaprovechada de haber ganado un partido que consideraba accesible. Aunque el empate del otro partido podría haber sido un alivio, el impacto del desempeño de su equipo era lo que realmente lo preocupaba. La pregunta sobre su manera de comportarse cambió su expresión, revelando una faceta de Bielsa más auténtica que no aparece con frecuencia.