La familia denunció que seis colegios se negaron a aceptar la documentación relevante y, tras consultar con las autoridades educativas, se encontraron con una respuesta sorprendente: para obtener un título oficial, el joven debía rendir toda la secundaria como alumno libre mediante exámenes globales.
“Simón tiene que rendir exámenes que abarcan todos los contenidos de los cinco años de secundaria porque los estudios realizados en una escuela Montessori no tienen validez oficial”, comentó su madre, Gabriela Marassa. Durante la conversación, también expuso cómo eligieron esa modalidad educativa, cuándo se percataron del problema y la complejidad que deberá afrontar su hijo para obtener su título secundario.
Gabriela se introdujo en la filosofía Montessori en 2020, durante una charla en el Consulado de Italia sobre el legado de María Montessori. “Me llamó la atención, me interioricé en esa filosofía y decidí educar a mi hijo de esa manera”, relató. El método Montessori se basa en la premisa de que los niños tienen una capacidad innata para aprender y promueve el desarrollo de conocimientos a su propio ritmo, fomentando la autonomía.
Convencida de estos principios, inscribió a Simón en una escuela Montessori en Villa Allende. Ella misma reconoció que la directora le informó que la pedagogía no contaba con la aprobación del Ministerio de Educación, pero que Simón debía rendir un examen al final de cada año para validar lo cursado.
“Nunca se me ocurrió preguntar si el colegio estaba habilitado. Creíamos que esas instituciones estaban controladas por el Estado y que esa verificación no nos correspondía a nosotros”, afirmó. Luego de completar cinco años en esta escuela, Simón deseó finalizar la secundaria con sus compañeros de la primaria, motivado por un viaje que planeaban a Bariloche.
Sin embargo, al intentar realizar el cambio, los rechazos comenzaron a llegar. “Primero lo rechazó el colegio al que quería ir, y luego probamos en otros cinco sin éxito”, explicó. Finalmente, logró una vacante en el IPEM 317 de Mendiolaza, aunque esta estaba sujeta a la revisión de la documentación. “Presentamos los mismos papeles que en los otros colegios y nos dieron una vacante condicionada a la validación de los mismos”, relató Gabriela.
Simón comenzó en marzo este nuevo ciclo, pero poco tiempo después, la familia recibió una nueva noticia: “Me llamaron para decirme que lo expulsaron porque los documentos no eran válidos”, contó la madre. Ante esta situación, la familia se dirigió al Ministerio de Educación de Córdoba, donde buscaron aclarar el inconveniente. Fue en esta reunión donde se enteraron de que “en el Ministerio reconocieron que la escuela Montessori había estado operando durante años, y que toda la documentación proveniente de esa institución no era válida”.
A partir de ese momento, comprendieron que la trayectoria educativa de Simón no sería reconocida como esperaban. “La única solución que nos ofreció el Ministerio fue que rindiera los cinco años cursados en la escuela Montessori como alumno libre. Para facilitarnos, en lugar de rendir 60 materias, tendrá que hacer exámenes globales”, delineó Gabriela.
El calendario de exámenes tampoco es sencillo. “En julio, deberá presentar nueve materias en un plazo de tres días, con evaluaciones que abarcan los contenidos de los primeros tres años de secundaria. Una vez complete el ciclo básico, en septiembre hará lo mismo con cuarto y quinto año. Mientras tanto, sigue cursando sexto año”, detalló su madre.
Gabriela describe la situación como un “limbo legal”, dado que su hijo está cursando el último año, pero su título dependerá de que rinda y apruebe todos los años anteriores como alumno libre. Esta situación ha afectado considerablemente al adolescente, quien está recibiendo apoyo psicológico y contando con la ayuda de su familia para preparar el contenido necesario. “Si no hay otra respuesta, no tendrá más opción que rendir”, expresó Gabriela.
Simón se siente agobiado por la situación y considera inaceptable esta carga adicional. “Cursar sexto año mientras debo prepararme para rendir toda la secundaria libre me parece una injusticia total”, puntualizó. Además, cuestionó la continuidad de la institución que lo educó: “Que el Ministerio permita que siga funcionando y garantizando títulos oficiales es aún peor. Siguen estafando a las personas”.
Mientras Simón se alista para rendir, Gabriela asegura que seguirá en la búsqueda de soluciones que eviten que su hijo deba enfrentar nuevamente la secundaria completa. “La respuesta que hemos recibido es inhumana y prácticamente imposible de llevar a cabo”, concluyó.
Con la intención de generar conciencia sobre su situación, la familia ha decidido hacer público el caso. “Nos estamos preparando en caso de que no haya opción, pero seguimos aguardando una respuesta”, subrayó. Además, Gabriela aconsejó a otras familias a verificar la documentación de las instituciones antes de inscribir a sus hijos. “Les diría que pidan toda la documentación correspondiente para que no les suceda lo mismo”, concluyó.