La práctica de este lunes en Kennesaw State University reveló que, a solo horas del choque con Egipto, aún existen aspectos que necesitan ajuste, que trascienden la simple táctica. Scaloni se mostró más inquieto y activo que de costumbre, interactuando de cerca con los futbolistas; la percepción en el equipo es que la actuación contra Cabo Verde fue insatisfactoria, y se considera fundamental regresar a una versión más reconocible del equipo.
La autocrítica comenzó de inmediato, impulsada por Messi, quien expresó: “Hay que corregir muchas cosas”, señalando la falta de agresividad tras el primer gol y los desajustes en la presión defensiva, lo que permitió al adversario encontrar espacios. En el transcurso de estos días, Scaloni añadió más puntos a esta evaluación, poniendo especial énfasis en recuperar la intensidad, un sello de su gestión, y en la importancia de ser pacientes en la construcción del juego, evitando apuramientos al atacar.
El recuerdo de Qatar surge rápidamente en este contexto. Tras el revés ante Arabia Saudita, hay un consenso en que la caída ante Cabo Verde puede ser un punto de inflexión en esta edición del Mundial, aunque esta vez el tropiezo no se produjo en el debut, sino en instancias decisivas. Esta vez, el equipo avanzó, pero con un rendimiento que necesita mejoras urgentes.
Egipto no figura como el rival más formidable, pero la reciente presentación de Argentina ha cambiado la percepción sobre la facilidad de los encuentros. Los Faraones concluyeron segundos en su grupo, detrás de Bélgica, y lograron avanzar tras vencer a Australia en una tanda de penales. Mohamed Salah es la figura destacada de su plantel, a pesar de no estar en su mejor forma. En el ranking FIFA están incluso por debajo de Austria, lo que lleva a Scaloni a enfocarse más en su propio equipo que en el contrincante.
Scaloni aseveró que, de los 100 partidos dirigidos, el último fue el que más le enseñó. El cuerpo técnico ha interpretado la clasificación no como un avance seguro, sino como una advertencia. Desde la mañana siguiente, se dedicaron tanto a recuperar físicamente al plantel como a trabajar para que los jugadores reconsideraran la esencia de su juego.
Se espera que Nicolás Tagliafico retorne a la titularidad en lugar de Facundo Medina, quien, aunque cumplió en los primeros partidos y terminó con calambres en el anterior encuentro, estará disponible. La idea es restablecer el equipo desde la defensa, buscando un lateral que brinde mayor equilibrio.
Hossam Hassan, antiguo ícono del fútbol egipcio y actual técnico de la selección, es pragmático y ajusta su टáctica según el rival, usando un esquema 4-2-3-1 que incluye presionar en mediocampo y atacar con varios jugadores, aunque podría optar por una línea de cinco defensores ante Argentina, conservando una delantera rápida con Emam Ashour, Salah, Mostafa Zico y Omar Marmoush. Argentina tiende a desenvolverse mejor contra rivales que juegan al ataque, aunque le ha costado crear chances ante defensas cerradas en este torneo.
“Sabemos que no será un partido sencillo. Scaloni ha pedido que mantengamos la presión y que mostremos nuestra intención de jugar”, afirmó Leandro Paredes, el único cambio confirmado por el entrenador, aunque aún se desconocen los detalles de su ubicación en la cancha. Se prevé que Thiago Almada salga para garantizar mayor control en el mediocampo, permitiendo que Alexis Mac Allister se mueva con más libertad por la izquierda.
Otro posible cambio sería la entrada de Julián Álvarez por Lautaro Martínez, aunque el delantero aún no ha mostrado el rendimiento que tuvo la pasada temporada en España. Scaloni no ha revelado la alineación específica, pero sugirió que será similar a la que ha trabajado en las últimas semanas.
“Debemos ser más ordenados en nuestra defensa. Más allá del adversario, debemos centrarnos en nuestro propio juego e intentar tomar la iniciativa. La gente siempre exigirá más y nosotros debemos mantener la calma para demostrarlo en la cancha”, destacó Nahuel Molina, quien mantendría su lugar en el equipo.
El aspecto físico también es crucial. Tanto Scaloni como los jugadores han indicado que la fatiga puede ser una causa del bajo rendimiento; no obstante, el Mercedes-Benz Stadium tiene clima controlado, lo que minimizará el impacto del calor. Además, se anticipa una gran convocatoria argentina, con alrededor de 40.000 compatriotas presentes en uno de los estadios más modernos del Mundial.
Ahora llega el momento de comprobar si el trabajo realizado en los últimos días surtirá efecto. Más allá de los ajustes en la formación y las tácticas, Scaloni necesita que su equipo vuelva a sentirse identificado consigo mismo, antes de que el margen de error se agote.