El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desplegó un fuerte dispositivo de seguridad y ordenamiento urbano en el asentamiento del Bajo Flores.
Con un despliegue de más de 120 agentes de la Policía de la Ciudad, las autoridades porteñas ejecutaron requisas callejeras, auditorías comerciales y tareas de limpieza profunda destinadas a recuperar el espacio público mediante la remoción de escombros, basura y vehículos en estado de abandono.
El balance oficial de las acciones arrojó el secuestro de diversas dosis de estupefacientes (cocaína, marihuana y pasta base), la retención de 47 rodados por irregularidades en su documentación y el remolque de 10 automóviles abandonados que serán derivados a compactación.
Asimismo, las inspecciones conjuntas derivaron en la clausura inmediata de tres chatarrerías clandestinas dedicadas a la comercialización ilegal de metales y autopartes de procedencia delictiva.
El entramado de las fuerzas y organismos participantesLa intervención combinó la presencia de unidades tácticas policiales con el trabajo de agencias de control civil:
- Fuerzas de seguridad: intervinieron divisiones de la Patrulla de Control de Accesos, Orden Urbano, Investigaciones, Unidades Especiales, Pacificación de Barrios, Seguridad Comunal, Operaciones Especiales y la división Motorizada.
- Fiscalización comercial y ambiental: inspectores de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) y de Protección Ambiental auditaron los locales de la zona y las metaleras.
- Logística urbana: personal de Higiene Urbana procedió a desarticular estructuras precarias (“ranchadas”), mientras que el Programa de Descontaminación y Compactación coordinó el retiro de chatarra.
- Control vehicular y migratorio: agentes de Tránsito montaron retenes en los accesos clave del barrio en colaboración con personal de la Dirección Nacional de Migraciones.
Posicionamiento político contra el delito.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, supervisó en el territorio el avance de las tareas junto al ministro de Seguridad, Horacio Giménez; el secretario del área, Maximiliano Piñeiro; y el jefe de la fuerza de seguridad local, Diego Casaló. Durante la jornada, el mandatario ratificó la decisión política de combatir el delito sin concesiones, marcando una diferenciación tajante entre los trabajadores honestos y los sectores que operan fuera de la ley.
Macri enfatizó que su gestión no tolerará zonas liberadas ni aceptará que la Ciudad de Buenos Aires replique las problemáticas de inseguridad del cordón bonaerense. Esta saturación se integra a una estrategia global que ya acumula más de 1.400 intervenciones territoriales equivalentes en puntos críticos como Constitución, Saavedra, Retiro y Balvanera (Once), diagramados a partir de las estadísticas vecinales del Mapa del Delito.
Cabe destacar que la Villa 1-11-14 constituye uno de los conglomerados habitacionales más extensos del territorio porteño, albergando a una población estimada de más de 40.000 residentes repartidos en unas 5.000 viviendas.