José Toro, un albañil con más de 30 años de experiencia en el sector, comenzó su carrera a los 16 años y compartió su perspectiva sobre las dificultades que enfrenta en su oficio. “Lo más duro es el desgaste físico diario. Yo trabajé con temperaturas bajo cero en invierno y también en pleno verano; todo eso pasa factura con los años”, comentó en una reciente entrevista.
A lo largo de su trayectoria, Toro ha desempeñado diferentes roles, desde peón y oficial hasta encargado, jefe de obra, promotor y formador de nuevos trabajadores.
El entrevistado señaló que ciertas áreas del cuerpo son especialmente vulnerables debido al trabajo en la construcción: “Es muy común que los trabajadores tengan problemas en la espalda, los codos o las rodillas”.
Un estudio científico divulgado en 2025 reveló que cerca del 60% de los trabajadores de la construcción sufre trastornos musculoesqueléticos vinculados a su actividad laboral. Los investigadores revisaron 14 estudios y concluyeron que este sector sigue siendo uno de los más propensos a lesiones en músculos, tendones, articulaciones y columna.
Las molestias que más frecuentemente experimentan los trabajadores en el área son:
Los expertos atribuyen estas lesiones a la interacción de múltiples factores.
A pesar de las duras exigencias físicas del trabajo, José Toro opina que la construcción todavía presenta oportunidades laborales para quienes deseen ingresar al sector. “Lo mejor es dominar un oficio concreto, como el alicatado, el yeso o el pladur, para convertirse en un profesional verdaderamente valioso”, concluyó.