La adolescente fue vista por última vez a las 9 de la mañana en la calle Caaguazú. Antes de salir de su hogar, le indicó a su hermanito que se dirigía a comprar y que volvería pronto. Sin embargo, al pasar un tiempo sin verla, el niño se preocupó y alertó a sus abuelos.
El abuelo César relató que, debido a una inconveniencia con su vehículo, se retrasó en ir a buscar a sus nietos. “Como la mamá está internada y tiene un embarazo de riesgo, acordamos ir a buscar a mis nietos para que no estén solos. A las 9 iba a pasar por la casa y mi esposa les pidió que estuvieran listos, pero pinché una rueda y tuve que ir a la estación de servicio. Me demoré”, narró.
Mirta, la abuela, envió un mensaje avisando que estaban en camino, pero fue entonces cuando descubrieron que la situación era más grave de lo que pensaban. “No abuela, Jose se fue a comprar y no volvió”, le respondió el pequeño.
“Mi nietito me dijo que se había ido hacía como veinte minutos y nunca volvió. Y ahí nos pusimos a buscarla”, añadió Mirta, quien expresó su angustia.
En medio de la desesperación familiar, se percataron de que el celular de Mia se encontraba en la casa. Al revisar el teléfono, se dirigieron a la comisaría para informar sobre su desaparición: “La policía lo abrió y no encontró nada, ningún mensaje, nada”, detalló César.
Con el paso de las horas, surgió información vital: mediante el sistema de la red SUBE, se descubrió que la adolescente había tomado un colectivo de la línea 33 en la esquina de Caaguazú. “Pero no saben si iba rumbo a Francisco Solano o a Capital. El problema es que en la cuadra no hay cámaras y estamos esperando que el interno vuelva a la terminal para saber más”, explicó el abuelo.
“Ella iba de la escuela a la casa. Siempre la llevaba la pareja de mi hija y solo salía a comprar si los padres le pedían. Es más, siempre la miraban desde la puerta”, afirmó César.
La familia también se comunicó con la amiga más cercana de Mia y su novio, pero ambos desconocen su paradero: “El novio vive a una cuadra, estuvieron hablando por Instagram y no hubo nada raro. Fue de golpe”.
“No hubo pelea. Tiene buenas notas, nunca había hecho esto. No sé qué le pasó”, concluyó.
En el momento de su desaparición, Joscelyn llevaba un pantalón peludo negro y una campera negra, mide 1,56 cm y tiene características distintivas: tres lunares en forma de triángulo en el cachete derecho y un lunar en la ceja derecha.