Si el proyecto obtiene la aprobación de la mayoría de las federaciones y del Consejo de la FIFA, se creará FFE, una filial totalmente controlada por la FIFA que administrará los derechos comerciales y las operaciones de todos los torneos de la entidad, incluyendo los Mundiales de selecciones de todas las categorías y géneros, el Mundial de Clubes masculino y la Copa de Campeones Femenina, además de manejar el patrocinio, la retransmisión, las licencias y los proyectos futuros.
El incentivo para que las federaciones acepten esta propuesta es un notable aumento en los ingresos que percibirán. La FIFA aseguró que si se obtiene el visto bueno antes del 19 de septiembre, cada federación recibirá 20 millones de dólares del programa FIFA Forward para el periodo 2027-2030 (en el ciclo 2023-2026, cada una recibió 8 millones) y otros 20 millones a través del nuevo Programa FIFA Fast Forward (FFFP). Para el ciclo 2031-2034, la asignación de FFE sería de 22 millones, y para el período 2035-2038, de 24 millones.
Este incremento prometido se financiaría con los ingresos comerciales adicionales que se espera genere FFE, que busca captar un capital inicial de hasta 4.200 millones de dólares por parte de inversores que adquirirían participaciones minoritarias en la empresa, con la intención de atraer inversores a largo plazo. Sin embargo, las federaciones miembro no recibirían participación en FFE.
La FIFA mantendría el control de FFE a través de su representación mayoritaria en el Consejo de Administración. Los inversores no tendrían derechos de representación en el Consejo de la FIFA ni voto en su Congreso y, además, no participarían en decisiones relativas a asuntos deportivos, como el formato, la frecuencia o el número de participantes en los torneos. Sin embargo, es difícil imaginar que no tengan influencia en estas cuestiones.
Para implementar esta iniciativa y atraer a inversores, la FIFA colabora con el banco de inversión JP Morgan y el fondo Thrive Eternal, creado por el hermano de Joshua Kushner, yerno del expresidente estadounidense Donald Trump, con quien el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha estrechado lazos en los últimos meses. Infantino ha elogiado públicamente al magnate y, en diciembre pasado, le otorgó el Premio FIFA de la Paz, un reconocimiento creado específicamente para él.
Si FFE llega a concretarse, contará con un Consejo de Administración propio, aunque todavía se desconoce cómo se distribuirán los asientos en este organismo. Por el momento, se ha adelantado que Infantino, quien preside la FIFA hasta marzo de 2027 y ha manifestado su intención de buscar la reelección, quedaría con el cargo de director general.