En un contexto en el que nunca ha habido tanta información disponible, también se difunden numerosos mitos acerca del envejecimiento. Según los especialistas, existe una falta de preparación social para afrontar el rápido envejecimiento de la población. Un informe revela que América Latina está experimentando un proceso de envejecimiento en unas pocas décadas, un fenómeno que a Europa le tomó más de un siglo, lo cual plantea importantes desafíos en cuanto a la creación de sistemas de cuidado adecuados y sólidos.
De acuerdo a proyecciones de Lancet, se anticipa que para el año 2050 se duplicará la cantidad de casos de demencia en Argentina. “Si bien el promedio de vida ha aumentado, el gran reto es garantizar que esos años se vivan con autonomía, capacidad funcional y buena calidad de vida”, afirmó la Dra. Cristina Myburg, especialista en Geriatría.
La Dra. Myburg también indicó que la medicina interna está recibiendo cada vez menos pacientes con una única enfermedad y más que presentan situaciones de fragilidad, polifarmacia y múltiples necesidades físicas, cognitivas y sociales que suelen interrelacionarse. Por ello, el enfoque debe cambiar: no se trata solo de cuánto vive una persona, sino de cómo vive. El Dr. Facundo Manes subrayó que “hemos alargado la expectativa de vida a un ritmo más rápido del que hemos adaptado nuestros sistemas de salud y sociales”.
Manes, neurólogo y neurocientífico, enfatizó la fragmentación de los sistemas de atención, los cuales están diseñados mayormente para patologías agudas y órganos específicos, cuando realmente las personas mayores requieren continuidad en su atención y un abordaje integral.
El envejecimiento ha sido escogido como tema central del próximo Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas, ya que representa una de las transformaciones más significativas que enfrentará la medicina en la próxima década, impactando en todas las especialidades. La Dra. Myburg estará a cargo de las actividades que se centrarán en los mecanismos del envejecimiento, la relación entre cardiología y fragilidad, así como en enfermedades neurodegenerativas.
Es fundamental entender que el envejecimiento no se limita a un desgaste pasivo por el tiempo, sino que es un proceso biológico complejo donde los médicos juegan un papel crucial al integrar esta complejidad, coordinar a distintos especialistas y detectar cambios funcionales de manera temprana. La atención debe girar en torno a las personas y sus metas, no restringirse a diagnósticos aislados.
Los especialistas advierten que el tratar cada enfermedad de forma separada, apilar medicamentos sin un análisis global y no indagar sobre la calidad de vida de las personas, son errores comunes. Es esencial evaluar aspectos como la depresión, el dolor, la pérdida auditiva, la incontinencia y el deterioro cognitivo. Detrás de la expresión “es la edad” se pueden estar ocultando diagnósticos que pueden ser tratados adecuadamente.
Manes también identificó que muchos pacientes caen en el riesgo de seguir promesas comerciales sobre rejuvenecimiento, hormonas o suplementos que aún carecen de evidencia sólida. A su vez, destacó que “la medicina basada en evidencia puede ser menos llamativa, pero indica que los hábitos saludables del día a día generan mayores beneficios, funcionando mejor en conjunto que de forma aislada”. Entre las decisiones que pueden incrementar significativamente la probabilidad de llegar a una longevidad plena, mencionó.