Este trabajo, que desempeñaba una vez por semana, le permitía ganar 211 dólares australianos netos en un solo día, lo que equivale a alrededor de 128 euros.
La jornada de Joaquín comenzaba en la oficina de la empresa, donde le entregaban un vehículo y una lista de los edificios a visitar durante la noche. Su tarea consistía en retirar los contenedores de residuos para que fueran recogidos y devolverlos a su lugar una vez concluido el servicio. También tenía que verificar que fueran efectivamente recogidos. Según sus palabras, el trabajo no requería un esfuerzo físico constante.
“La mayor parte del tiempo me la paso arriba del auto con aire acondicionado y escuchando música”, explicó. Además, destacó que tenía la flexibilidad para tomar los descansos necesarios y disfrutar de las vistas.
El aspecto más llamativo de su relato es, sin duda, el salario. Por solo un día de trabajo a la semana, Joaquín recibía 211 dólares australianos, considerándolo uno de los empleos más sencillos que había tenido desde su llegada al país. “Es el trabajo más fácil que he tenido en Australia”, afirmó.
Lejos de menospreciar su ocupación, Joaquín también se refirió a los estigmas que giran en torno a ciertos trabajos. “Cualquier trabajo es digno y te va a servir para proyectar algo mejor en el futuro”, sostuvo.
Antes de iniciar su nueva vida, Joaquín, originario de San Salvador de Jujuy, había llevado una existencia muy diferente. Nació y creció en el barrio Alto Padilla, y tras finalizar la secundaria en 2010, se mudó a Córdoba para estudiar Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba, compaginando sus estudios con un trabajo como recepcionista en un hotel de renombre.
En 2016, se graduó y continuó formándose, asistiendo al Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER) para estudiar locución. Sin embargo, algunos años después decidió dejar atrás su vida en Argentina y embarcarse hacia Australia para comenzar un nuevo capítulo.
El momento de su partida fue emotivo; Joaquín se despidió de su familia, amigos y de su perro. “Dejar a mis amigos, familia y a mi querido perro fue difícil”, recordó. Hubo instantes en los que consideró regresar a Argentina, pero finalmente optó por continuar con su experiencia en el exterior. “Muchas veces me planteé abandonar mi vida en Australia, pero decidí priorizar mis sueños y hacer el esfuerzo”, narró.
A medida que pasó el tiempo, Joaquín aseguró que su experiencia migratoria le brindó una nueva perspectiva sobre la vida. “Experimentar una cultura y un país diferente cambió mi vida. Me sirvió para valorar las simples cosas de mi país”, reflexionó.