La iniciativa contempla el desarrollo y la ampliación progresiva de dos plantas de la empresa a cargo del proyecto: una destinada a la elaboración de hidróxido de litio y otra a la producción de carbonato de litio. El emprendimiento se encuentra incluido dentro del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
Una vez que alcance su plena capacidad operativa, Sal de Oro prevé producir y exportar alrededor de 48.000 toneladas anuales de productos de litio. Además, se estima que generará unos 620 puestos de trabajo permanentes y nuevas oportunidades para proveedores locales de bienes y servicios.
El esquema de financiamiento contempla un préstamo directo de hasta US$250 millones por parte de BID Invest, mientras que otros US$450 millones podrían ser movilizados a través de instituciones financieras internacionales.
Los recursos estarán destinados principalmente a cubrir las necesidades del proyecto durante su etapa de inicio y el posterior proceso de ampliación de sus operaciones.
Desde el organismo financiero destacaron que la operación busca contribuir al desarrollo de cadenas de suministro vinculadas con minerales críticos en América Latina y el Caribe.
El gerente general de BID Invest, James Scriven, señaló que la iniciativa refleja el compromiso de la institución con el fortalecimiento de este sector y con el desarrollo de capacidades productivas vinculadas a los minerales críticos en la región.