En agosto, el salario mínimo alcanzó los $376.600, luego de registrar un incremento del 1,13% respecto de julio. El aumento quedó por debajo de la inflación del mes, que fue del 2,1%. El esquema de actualizaciones vigente había sido definido en diciembre de 2025.
De cara a los próximos meses, el Gobierno nacional convocó al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil a una sesión plenaria ordinaria para discutir una nueva actualización. La reunión fue establecida para este viernes 28 de agosto a las 12:30 y se realizará de manera virtual.
La CGT plantea que el salario mínimo debería alcanzar el valor de la canasta básica familiar, calculada actualmente en $1.564.716. Sin embargo, desde el sindicalismo reconocen que esa cifra difícilmente sea aceptada por el Poder Ejecutivo y anticipan que no habría acuerdo durante la reunión.
Ante la posibilidad de que no se alcance un consenso, el Gobierno podría volver a definir el incremento mediante una resolución de la Secretaría de Trabajo, un mecanismo utilizado de manera predominante desde el comienzo de la actual gestión.
En paralelo, la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, impulsa que las próximas negociaciones de convenios colectivos incorporen un salario mínimo garantizado. Se trataría de un concepto diferente al SMVM y tendría como referencia un monto superior al millón de pesos.
La propuesta se encuentra vinculada con el nuevo escenario generado por la aprobación de la reforma laboral y apunta a que las negociaciones paritarias establezcan un piso salarial de referencia. Para agosto de 2026, el monto planteado sería de $1.070.000.
La definición de ese salario mínimo garantizado quedaría en manos de los sindicatos y las cámaras empresariales, mientras que la Secretaría de Trabajo tendría a su cargo la homologación de los acuerdos alcanzados.
El Gobierno ya comenzó a transmitir esta orientación a sectores cuyos ingresos se encuentran por debajo del umbral planteado, entre ellos actividades vinculadas con Maestranza, la construcción y la Sanidad.
Mientras se discute una eventual actualización, los datos sobre la evolución del salario mínimo muestran un deterioro sostenido de su poder adquisitivo. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el Conicet, el salario mínimo perdió otro 0,8% de poder de compra en términos reales durante julio.
Con esta nueva caída, el deterioro se extendió durante 13 meses consecutivos y profundizó la pérdida acumulada frente a la inflación.
La contracción de julio se sumó a las registradas durante los 12 meses anteriores: 0,6% en junio, 0,7% en mayo, 1% en abril, 1,7% en marzo, 1,2% en febrero, 1% en enero, 0,9% en diciembre, 0,5% en noviembre, 2,3% en octubre, 2% en septiembre, 0,5% en agosto y 0,5% en julio de 2025.
La pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo comenzó a profundizarse especialmente a partir de diciembre de 2023, cuando su valor real cayó 15% en un contexto de aceleración de la inflación. En enero de 2024, el retroceso llegó al 17%.
Durante los meses posteriores hubo algunas recuperaciones puntuales, en las que los aumentos nominales lograron acompañar o incluso superar la inflación. Sin embargo, esas mejoras no alcanzaron para revertir el deterioro acumulado. Desde noviembre de 2023, el salario mínimo registra una pérdida real del 40,5%.
El análisis de la evolución histórica también muestra un retroceso significativo. Según el informe citado, el salario mínimo en términos reales correspondiente a julio de 2026 se encuentra por debajo del nivel registrado en 2001, antes del colapso de la convertibilidad.
A su vez, el valor actual representa una erosión del 67% respecto del máximo de la serie, alcanzado en septiembre de 2011. De acuerdo con ese cálculo, el salario mínimo vigente equivale actualmente a aproximadamente un tercio de aquel valor en términos reales.