Durante el segundo trimestre de 2026, la producción promedio de petróleo en América Latina aumentó 14% interanual y alcanzó los 10,8 millones de barriles diarios. El incremento representó unos 1,3 millones de barriles por día adicionales frente al mismo período de 2025.
Brasil explicó la mayor parte de la suba, con 684.000 barriles diarios adicionales. Detrás se ubicaron Venezuela, con 273.000; Guyana, con 241.000; y Argentina, con unos 141.000 barriles diarios más. En cambio, México, Colombia y otros productores de la región mantuvieron niveles prácticamente estables. De esta manera, Argentina explicó aproximadamente uno de cada diez barriles adicionales producidos en América Latina durante el último año.
El crecimiento de la producción argentina está directamente relacionado con la evolución de Vaca Muerta. La producción nacional, que había permanecido cerca de los 500.000 barriles diarios entre 2019 y 2021, comenzó luego una etapa de aceleración hasta alcanzar un promedio cercano a los 900.000 barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026.
Las perspectivas regionales también muestran margen para una expansión adicional. Para este año se estima que la producción promedio de petróleo en América Latina, sin incluir a Venezuela, crecerá 9% interanual. El aumento estaría impulsado por el desarrollo de nuevas plataformas offshore en Brasil y Guyana y por una mayor actividad de perforación en Vaca Muerta. En el primer semestre, la producción regional sin Venezuela ya había crecido 12%.
La proyección para 2026 se mantiene, aunque existe la posibilidad de que el crecimiento supere lo previsto si durante la segunda mitad del año se acelera la perforación en Vaca Muerta.
El aumento de la producción petrolera en el continente también adquiere relevancia en el comercio internacional de crudo, especialmente en un escenario marcado por las disrupciones derivadas del conflicto en Medio Oriente. Las exportaciones de petróleo de América alcanzaron niveles récord durante 2026 y Argentina aparece entre los países que incrementaron su capacidad para atender esa mayor demanda.
El crecimiento de Vaca Muerta también generó interés entre los inversores. Entre las compañías con operaciones directas en el yacimiento neuquino, se destacó a Vista Energy como una alternativa de compra, a partir de su capacidad de ejecución, sus perspectivas de crecimiento productivo y su valuación.
La compañía es considerada un operador con capacidad para generar valor a partir de oportunidades de crecimiento. Las proyecciones apuntan a que su producción podría crecer a una tasa anual compuesta del 11% entre 2026 y 2030, respaldada por el inventario de pozos que todavía tiene previsto perforar en Vaca Muerta.
Los resultados recientes de la empresa reflejan parte de esa expansión. Durante el segundo trimestre, registró una producción promedio cercana a los 156.000 barriles equivalentes de petróleo diarios, 32% más que un año antes. La producción específicamente petrolera alcanzó los 135.000 barriles diarios, con un incremento interanual del 33%. Además, la incorporación de activos de Equinor permitió ampliar su presencia en Vaca Muerta y sumar nuevos bloques y locaciones a su inventario.
En materia de valuación, se estimó que Vista cotiza a unas 3,7 veces su EV/EBITDA proyectado para 2027, frente a 3,5 veces para compañías latinoamericanas comparables. Aunque la diferencia implica que la empresa no resulta más barata que sus pares, se considera que la prima está justificada por las perspectivas de crecimiento de su producción.
El precio objetivo establecido para sus acciones es de US$77,10 a 12 meses, sobre la base de un múltiplo EV/EBITDA estimado de 3,8 veces para 2028. Al mismo tiempo, existen riesgos asociados al escenario macroeconómico argentino que podrían repercutir sobre las cotizaciones, especialmente de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Entre los factores que podrían afectar las proyecciones aparecen una evolución de los precios del petróleo y el gas inferior a la esperada, una menor producción de los nuevos pozos, una eventual intervención gubernamental, un incremento de los costos de extracción y mayores gastos de inversión.
El crecimiento de la actividad en Vaca Muerta también repercute sobre las estrategias de compañías internacionales vinculadas con la industria petrolera. SLB mantiene una recomendación de compra debido a su exposición al desarrollo de la actividad no convencional en la Argentina. Halliburton, por su parte, se beneficia del aumento de la actividad internacional y de los servicios de completación no convencional que presta para YPF, además del crecimiento de la estimulación de pozos en el país.
Chevron también aparece entre las compañías con expectativas de expansión. Actualmente produce alrededor de 80.000 barriles diarios en la Argentina y proyecta llevar esa cifra hasta aproximadamente el triple para 2035.