El resultado de agosto había marcado una desaceleración frente al 2,1% registrado en julio. Sin embargo, distintos análisis señalaron que parte de esa moderación estuvo relacionada con factores estacionales propios de las vacaciones de invierno, que tuvieron incidencia sobre algunos componentes de la canasta.
En septiembre, el comportamiento de los alimentos presenta una dinámica diferente. Una medición correspondiente a la tercera semana del mes registró una suba de 0,7% en el rubro, mientras que el promedio de las últimas cuatro semanas alcanzó el 2,7%. A partir de esos datos, una estimación ubica la inflación general de septiembre en torno al 2%.
Dentro de los alimentos, las mayores variaciones en el período de cuatro semanas correspondieron a las verduras, con un incremento del 12,6%, y las frutas, que aumentaron 4,3%. En cambio, las carnes y sus derivados registraron una suba de 0,9%, mientras que los aceites, grasas y mantecas avanzaron 0,6%.
Otra medición privada también detectó una aceleración en los precios de alimentos y bebidas. Durante la tercera semana de septiembre, el aumento fue de 0,6%, luego de que el rubro ya hubiera registrado una variación positiva durante la semana anterior.
Para el promedio de las últimas cuatro semanas, esa medición calculó una inflación de alimentos del 1,8%, tres décimas por encima del período previo. Las carnes explicaron la mitad de la variación semanal, con un incremento del 1,1%. También incidieron las verduras, que subieron 2,3%; las bebidas, con un alza de 0,8%; y los productos panificados, que aumentaron 0,7%.
En el acumulado mensual, las bebidas registraron una suba del 9,3% y representaron el 70% de la inflación promedio de los alimentos durante las últimas cuatro semanas, de acuerdo con esa estimación.
La evolución de los precios contrasta con las expectativas expresadas desde el Gobierno. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, sostuvo que la inflación podría perforar el rango de entre 1% y 1,5% mensual durante los próximos meses o incluso en 2027. El funcionario consideró que el proceso dependerá de la continuidad del orden fiscal y monetario.
Furiase planteó que la inflación ya dejó atrás el nivel del 2% mensual y actualmente se encuentra dentro de un rango de entre 1,5% y 2%. También sostuvo que la continuidad de esa tendencia permitiría avanzar hacia niveles de inflación similares a los internacionales.
Las previsiones del mercado, sin embargo, se mantienen por encima de ese escenario. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central de la República Argentina proyectó una inflación mensual del 1,8% para septiembre. Para octubre estimó 1,7%, mientras que para noviembre calculó 1,6% y para diciembre, 1,8%.
De acuerdo con esas proyecciones, durante el último cuatrimestre de 2026 no se esperan registros inferiores al 1,6%. El mismo nivel fue previsto para enero y febrero de 2027, por lo que el relevamiento no contempla una inflación mensual por debajo de ese porcentaje entre septiembre de 2026 y febrero del año próximo.
Para diciembre de 2026, el REM ubicó la inflación interanual en 30%, una revisión de 0,21 puntos porcentuales respecto de la estimación anterior. Ese cálculo queda un punto por encima de la pauta contemplada en el proyecto de Presupuesto 2027, que establece una inflación del 29% para el cierre de 2026 y del 18% para 2027.
De esta manera, las distintas proyecciones presentan diferencias sobre la velocidad con la que podría continuar el proceso de desaceleración. Mientras las estimaciones de mercado mantienen registros mensuales de entre 1,6% y 1,8% para los próximos meses, la expectativa expresada por el secretario de Finanzas contempla la posibilidad de que la inflación se ubique por debajo del rango de 1% a 1,5%.