La producción total de granos alcanzaría 155,8 millones de toneladas, lo que convertiría al ciclo en el segundo de mayor volumen de la historia. El registro también superaría las 141,5 millones de toneladas obtenidas durante la campaña 2018/19.
Uno de los factores que explican la expansión prevista es el crecimiento del área destinada al trigo, cuya superficie sembrada llegaría al nivel más elevado de los últimos 17 años. A esto se suma la recuperación de la superficie implantada con soja, después de varios años de retroceso.
El comportamiento de los cultivos, sin embargo, no es uniforme. La superficie destinada al maíz se reduciría un 4% respecto del ciclo anterior, en un contexto marcado por el aumento de los costos de los insumos y la preocupación por la presencia de la chicharrita. El girasol, en cambio, continuaría ampliando su área sembrada, mientras que el sorgo mantendría un nivel similar al de la campaña previa.
Para el período se proyectan exportaciones por 113 millones de toneladas. De ese volumen, 70,7 millones corresponderían a granos, con el maíz como principal producto, con unos 45 millones de toneladas, seguido por el trigo, con 13 millones.
A esos embarques se sumarían 33,7 millones de toneladas de subproductos y otros 8,5 millones de toneladas de aceites.
El aumento previsto en el valor de las exportaciones también estaría relacionado con la evolución de los precios internacionales. Las estimaciones contemplan una mejora derivada de una menor oferta en el Hemisferio Norte y de las dificultades logísticas que persisten a nivel global.
Con estos factores combinados, las exportaciones agroindustriales alcanzarían los US$42.200 millones durante la campaña 2026/27. De concretarse, superarían los US$41.800 millones registrados en las campañas 2025/26 y 2021/22, que hasta ahora se encuentran entre los valores más elevados.