Una familia tipo del AMBA que no recibe subsidios destina actualmente $268.405 mensuales a electricidad, gas, agua y transporte público. El monto equivale al 14,6% de un salario promedio registrado, que supera los $2 millones.
El descenso registrado durante septiembre estuvo explicado por la menor utilización de energía asociada al cambio de estación. La factura de gas bajó 19,9% y la de electricidad 18,8% frente al mes anterior. Sin embargo, al comparar con el mismo período del año anterior, el costo de la canasta de servicios aumentó 55%, mientras que la inflación estimada para ese período se ubica en 33%.
La diferencia también se observa en una perspectiva más extensa. Desde diciembre de 2020, el valor de la canasta de servicios públicos acumuló un incremento del 867%, frente a una suba del 254% en el nivel general de precios. En términos reales, el aumento alcanza el 173%.
El peso de estos gastos sobre los ingresos también se modificó de manera significativa. Mientras actualmente representan el 14,6% de un salario promedio registrado, hacia el final del gobierno anterior los servicios públicos absorbían alrededor del 5% de los ingresos, en un esquema con un mayor nivel de subsidios estatales.
El transporte es el principal componente de la canasta y concentra el 47% del gasto total. Para un hogar promedio representa $126.689 mensuales y acumula una suba interanual del 70%, más del doble del aumento general de precios.
En el ámbito porteño y bonaerense, el valor del boleto de colectivo se actualiza mensualmente de acuerdo con la inflación más dos puntos porcentuales. La provincia de Buenos Aires también aplicó incrementos adicionales vinculados con el objetivo de reducir el nivel de subsidios.
De esta manera, el boleto mínimo de las líneas que circulan exclusivamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires se ubica en $888, mientras que el correspondiente a recorridos que se desarrollan únicamente en el conurbano llega a $1.164.
Las líneas que atraviesan la General Paz tienen un esquema diferente, ya que dependen de la Nación y sus aumentos no responden a una fórmula automática. En estos servicios, el boleto mínimo es de $743. Aun así, el valor registra un incremento real del 296% desde diciembre de 2020.
El precio que pagan los pasajeros continúa, sin embargo, por debajo del costo de prestación. La estimación del costo técnico por pasajero, sin subsidios, alcanza los $2.096, mientras que el boleto porteño representa un 136% menos que ese valor.
En los servicios domésticos, los incrementos interanuales fueron menores que los registrados en transporte, aunque también superaron la inflación. La factura de electricidad para un hogar sin subsidios aumentó 48% en el último año y actualmente alcanza los $49.770. En gas, la suba fue del 42%, hasta $49.370, mientras que el servicio de agua aumentó 40%, con una factura de $42.576.
Si se toma como referencia diciembre de 2020 y se descuenta el efecto de la inflación, el incremento real de las facturas llega al 391% en gas, al 80% en agua y al 38% en electricidad.
Pese a estas subas, las tarifas todavía no cubren completamente el costo de los servicios. En promedio, los hogares del AMBA afrontan el 54% del costo total de prestación, mientras que el 46% restante es cubierto por el Estado nacional. Esa proporción se mantiene desde febrero en torno al 55% de cobertura por parte de los usuarios.
El nivel de cobertura cambia según el servicio. En agua, las tarifas cubren la totalidad del costo; en electricidad alcanzan el 58% y en gas el 57%. En transporte, en cambio, los usuarios cubren apenas el 35% del costo total.
El esquema de subsidios a la energía y al transporte representa este año el 0,64% del PBI, con un 0,44% correspondiente a energía y un 0,19% a transporte. Se trata de un nivel inferior al registrado en años anteriores: en 2016 estas partidas representaron el 3,3% del producto y en 2021 llegaron al 2,9%.
Durante este año, no obstante, las transferencias destinadas a energía aumentaron 16% en términos reales hasta septiembre. El principal factor fue el incremento de los giros a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), que gestiona el mercado eléctrico mayorista y recibió un 43% más en términos reales, en un contexto de mayores costos de la energía durante el invierno.
Los subsidios al transporte siguieron una trayectoria diferente y acumularon una reducción real del 27%.
El proyecto de Presupuesto 2027 plantea profundizar la reducción del peso de estas partidas. La previsión es que los subsidios a energía y transporte pasen del 0,64% al 0,53% del PBI, distribuidos en 0,37% para energía y 0,16% para transporte. De concretarse, sería el sexto año consecutivo de disminución.
En dólares, el gasto conjunto previsto pasaría de unos US$5.200 millones a US$4.400 millones. El principal recorte se concentraría nuevamente en las transferencias destinadas a Cammesa.
El objetivo oficial para 2027 es que las tarifas cubran más del 88% del costo de abastecimiento energético. La previsión es que esa proporción se estabilice posteriormente en torno al 91%.
El menor consumo durante septiembre permitió reducir temporalmente el gasto de los hogares, pero la evolución interanual y las proyecciones presupuestarias muestran que el esquema de tarifas y subsidios continúa avanzando hacia una mayor cobertura de los costos por parte de los usuarios.