Su trayecto no fue sencillo, y estuvo marcado por la formación, la perseverancia y una búsqueda continua de oportunidades en un entorno sumamente competitivo. Durante una charla en el segmento ‘Amigxs por el mundo’, Capúa compartió su experiencia y las oportunidades que la llevaron a su posición actual.
El inicio de su carrera tuvo lugar en Argentina, donde obtuvo una beca para estudiar en Berklee College of Music en Boston, tras superar un estricto proceso de audición que incluía evaluaciones de canto, lectura musical a primera vista, identificación de acordes y una entrevista sobre su carrera. Esta oportunidad se concretó gracias a un convenio con la Escuela de Música Contemporánea de Buenos Aires, lo que le permitió convalidar materias en la universidad estadounidense.
La beca resultó fundamental, dado que, según explicó la ingeniera, el costo de la formación en Estados Unidos podría sobrepasar los 200.000 dólares. Su paso por la universidad le brindó la ocasión de profundizar en producción e ingeniería musical, aunque el título no le aseguró un lugar en el ámbito laboral.
Al establecerse en Miami, comenzó su búsqueda de trabajo: visitó estudios de grabación y se presentó en distintos lugares hasta conseguir su primer empleo. Alacrán, un estudio situado en South Beach, fue el primer lugar que le permitió poner en práctica sus habilidades como ingeniera.
Sin embargo, su meta era el estudio 5020, asociado a Sony Music. Luego de mantener el contacto con el encargado del estudio y tras insistir, pudo sumarse al equipo al abrirse una vacante a principios de este año.
El trabajo de un ingeniero de sonido comienza cuando la canción ya ha sido compuesta. Su función principal es registrar las voces con calidad profesional y asistir al artista para alcanzar la mejor interpretación posible. No se limita simplemente a encender los equipos y grabar:
“Los ayudo a llevar la canción a un nivel totalmente profesional”, manifestó Capúa en la entrevista. A pesar de que la tecnología permite realizar correcciones una vez finalizada la grabación, enfatizó la importancia de obtener una toma de calidad desde el comienzo. Su formación como cantante le proporciona una perspectiva única para acompañar a los intérpretes y comprender qué se les puede solicitar en cada sesión.
Uno de los momentos que evocó en su charla fue la grabación con Thalía de una versión de “A Quién Le Importa”, junto a Luck Ra. Colaborar con una artista a quien había admirado desde su infancia fue una experiencia significativa. También destacó el trato cercano de los músicos y la buena impresión que le dejaron aquellos a los que solo conocía por su trayectoria.
En su carrera, Capúa ha trabajado con talentos como Paloma Mami y Elvis Crespo, y ha contribuido en sesiones junto a Camilo, Shakira, Bizarrap y Emilia Mernes. No siempre desempeñó el mismo rol: en algunos casos grabó voces, mientras que en otros participó en distintas fases de la producción.
Actualmente, además de su labor como ingeniera, sigue ligada a la música desde un enfoque creativo y se encuentra preparando canciones propias bajo el nombre artístico de Calú. Su prioridad es continuar creciendo en un sector donde ya ha trabajado con varios de los artistas que ha admirado durante años.