La política salarial es seguida de cerca por el ministro de Economía, Luis Caputo, desde donde se transmiten las directivas al secretario de Trabajo, Julio Cordero. Según fuentes oficiales, empresariales y sindicales, el funcionario tiene instrucciones de no aprobar acuerdos que superen el 2% mensual. Aunque la Secretaría de Trabajo depende formalmente del Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, la estrategia responde a los lineamientos económicos del Palacio de Hacienda.
Los últimos acuerdos de los principales gremios reflejan esa orientación. Comercio, el sindicato con mayor cantidad de afiliados del país, pactó un incremento mensual del 1,9% para el último trimestre del año, acompañado por una suma fija de $25.000 durante dos meses. El salario básico del sector se ubica actualmente en $1.234.836.
En la construcción, la Uocra acordó aumentos escalonados y descendentes, del 1,9% al 1,7% durante el mismo período. Los incrementos son acumulativos y se calculan sobre el salario actualizado por el tramo anterior. En tanto, Camioneros mantiene negociaciones trimestrales con aumentos de entre el 1,8% y el 1,7%, además de una suma fija proporcional que en el último acuerdo fue de $18.000.
El esquema también contempla pagos extraordinarios que elevan temporalmente los ingresos de bolsillo, pero no se incorporan al salario básico ni generan aportes en los mismos términos que los componentes remunerativos. Este mecanismo permite cerrar acuerdos sin superar los porcentajes que busca sostener el Gobierno, aunque mantiene abierta la discusión sobre la recuperación efectiva del poder adquisitivo.
La estrategia oficial se desarrolla en un contexto de recuperación salarial limitada. Un informe elaborado por Federico Pastrana, especialista en mercado laboral, señaló que en septiembre los salarios negociados en convenios colectivos registraron una mejora real promedio del 0,2%. Según el análisis, desde abril se repite una dinámica en la que la desaceleración de los precios alivia la pérdida de ingresos, pero los aumentos inferiores al 2% restringen las mejoras cuando la inflación mensual supera ese nivel.
El documento también advierte que las sumas fijas generan una recuperación irregular y que, sin una desaceleración más contundente de los precios, el poder adquisitivo seguirá condicionado. Esa situación podría afectar el consumo y dificultar una recuperación sostenida de la actividad económica.
En paralelo, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, mantiene vínculos de larga data con distintos dirigentes sindicales. Hace dos semanas, durante su exposición ante el Congreso sobre el proyecto de Presupuesto 2027, aseguró que su relación con la Confederación General del Trabajo (CGT) “es excelente”.
Antes de asumir su cargo, Cordero trabajó durante 35 años en el Grupo Techint como representante legal de la Unión Industrial y participó en encuentros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Su trayectoria incluye contactos con representantes sindicales y empresariales, en momentos en que el Ejecutivo busca sostener la pauta salarial sin profundizar los conflictos laborales.
El alineamiento de Camioneros, Comercio y la Uocra representa un respaldo relevante para la estrategia oficial, debido al peso de esos sectores en el mercado de trabajo y a su capacidad para influir en otras negociaciones. Sin embargo, el desafío del Gobierno será sostener el límite salarial mientras intenta consolidar la desaceleración inflacionaria y los sindicatos reclaman mejoras que permitan recomponer los ingresos.