Consultado sobre cuándo Argentina dejará de depender del FMI y del Banco Mundial, Caputo respondió: “Eso ya está pasando”. Georgieva, por su parte, expresó su expectativa de que el país pueda seguir un camino similar al de Grecia y devolver los fondos recibidos: “Ellos van a ser como Grecia, van a repagar”.
El panel fue uno de los más concurridos del foro, con una fila de asistentes que se extendía por más de una cuadra. También participaron el ministro de Finanzas de Tailandia, Ekniti Nitithanprapas; el ministro de Economía de Grecia, Kyriakos Pierrakakis; y el presidente del Banco Central de Nigeria, Olayemi Cardoso. El debate estuvo centrado en las experiencias de países que recibieron respaldo del Fondo y lograron mejorar sus cuentas públicas, en un contexto en el que el organismo insiste en la importancia de fortalecer el orden fiscal antes de que se desencadenen nuevas crisis.
Durante su intervención, Caputo sostuvo que Argentina no tuvo otra alternativa que “poner la casa en orden”, en línea con una expresión habitual de Georgieva. También cuestionó la idea de confiar exclusivamente en la resiliencia de las economías frente a posibles turbulencias internacionales. “Me gustaría ver esta resiliencia en todo el mundo, pero debo confesar que no depositaría demasiadas esperanzas en ello; al provenir de mercados emergentes, tiendo a ser un poco escéptico al respecto”, afirmó.
El ministro advirtió que los impactos de los desequilibrios económicos pueden extenderse más de lo previsto y generar consecuencias en otros países. “No quiero confiar demasiado en ello, porque la resiliencia existe solo hasta que deja de existir. No hace falta que el mundo entero colapse; basta con que un solo país —un país importante— entre en dificultades para que, probablemente, se genere un riesgo sistémico que nos afecte a todos”, señaló.
Caputo aclaró que no buscaba dar lecciones a otros gobiernos, sino evitar que los problemas externos perjudiquen a los países que están realizando esfuerzos para ordenar sus economías. En ese sentido, remarcó que el Gobierno trabaja en esa dirección desde la asunción de Milei y repasó los principales objetivos de su gestión, con énfasis en la reducción de la inflación y el equilibrio fiscal.
El funcionario también destacó la importancia de generar estabilidad y previsibilidad para atraer inversiones. Como ejemplo, mencionó el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que, según afirmó, despertó el interés de compañías internacionales en invertir en Argentina.
Caputo señaló que los proyectos contemplados en el programa representan inversiones por unos US$ 200.000 millones para los próximos años, un monto equivalente a casi un tercio del producto bruto interno (PBI) del país. Según sostuvo, se espera que estos proyectos contribuyan a aumentar la productividad y generar empleos de mayor calidad. Además, manifestó expectativas favorables sobre el futuro económico, en particular en relación con las elecciones y la evolución de las tasas de interés.
En paralelo, el ministro mantuvo una reunión con su par italiano, Giancarlo Giorgetti, para analizar la situación geopolítica y sus efectos sobre Europa. También conversaron sobre la posibilidad de fortalecer la relación bilateral y profundizar los vínculos comerciales y de inversión entre ambos países.
La situación internacional y sus consecuencias económicas fueron parte de las preocupaciones planteadas por las delegaciones europeas. Entre los temas centrales se encuentran el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios de la energía y la seguridad del abastecimiento, además de la evolución del mercado de deuda francés y el riesgo de que sus dificultades se extiendan a otras economías.
En este escenario, Europa busca nuevos proveedores energéticos para compensar las interrupciones en el suministro vinculadas al estrecho de Ormuz. La situación elevó los precios y generó incertidumbre sobre la continuidad del abastecimiento.