Cristina Cosentino ya no puede afirmar que no ha logrado ningún título en su carrera. Esa frase, que pronunció hace dos años tras convertirse en la heroína de Las Leonas en los Juegos Olímpicos de París 2024, perdió relevancia este sábado en Amstelveen. La arquera, conocida como la China, finalmente tiene su Mundial, conseguido a través de su destacada actuación en momentos de alta presión. Argentina empató 1-1 con Países Bajos en la final del Mundial de Bélgica y Países Bajos 2026, y triunfó 3-1 en la tanda de penales australianos, logrando así el tercer título de su historia, sumándose a los obtenidos en Perth 2002 y Rosario 2010, con Cosentino una vez más como protagonista clave. La arquera argentina detuvo dos disparos de las neerlandesas, quienes erraron su primer remate. Victoria Granatto, Brisa Bruggesser y Sofía Cairó hicieron el resto, desatando festejos que Las Leonas esperaban desde hacía 16 años. Aunque Cosentino no recibió el premio a la mejor arquera del torneo, ese aspecto resulta irrelevante ante la consagración, ya que cuando su equipo necesitó una figura bajo los tres postes, ella estuvo a la altura, como lo había hecho anteriormente. Su trayectoria tuvo un momento crucial el 5 de agosto de 2024, en el estadio Yves-du-Manoir, durante los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de París. Argentina se encontraba 1-0 abajo frente a Alemania y estaba a un paso de la eliminación, hasta que Julieta Jankunas logró empatar con un último córner corto. El encuentro se definió en penales, y allí brilló Cosentino, quien detuvo las cuatro ejecuciones alemanas, logrando una actuación que ella misma calificaría como inigualable. “Nunca en mi vida había atajado todas las definiciones de una tanda”, confesó esa tarde, mientras recibía elogios tras el partido. Su actuación dio lugar a inevitables comparaciones con otro destacado arquero argentino en definiciones mano a mano, pero Cosentino prefirió no caer en ello. “El Dibu tiene la Copa del Mundo y yo todavía no gané nada. Así que hay que esperar”, respondió. Ese periodo de espera ha llegado a su fin, y ahora la China también tiene su Copa del Mundo. Curiosamente, la destacada actuación en París fue en un terreno que no siempre le había resultado favorable. Cosentino reconoció que había tenido dificultades previas con los penales australianos. Sin embargo, en lugar de rendirse, decidió trabajar arduamente en este aspecto y transformarlo en una de sus fortalezas. “Un tiempo atrás estuve bloqueada con los penales australianos. No le encontraba la vuelta. Pero me puse como objetivo trabajar y trabajar para revertir la situación y creo que lo logré”, manifestó en su momento. Su metodología combina estudio, intuición y, especialmente, paciencia: “Hay muchos factores, pero al final creo que la clave es aguantar todo el tiempo posible para que la rival esté incómoda. Hoy por hoy se estudian a las ejecutoras, aunque tampoco me dejo llevar mucho por las estadísticas porque te puede jugar en contra si fallás. Entonces, no me vuelvo loca. Busco fluir y divertirme con eso”. Dos años después, esa dedicación se vio recompensada en el escenario más importante, en una final mundial frente a Países Bajos, que jugaba como local. El trayecto de Cosentino hacia la Selección no fue lineal; tuvo que hacer sacrificios y tomar decisiones difíciles para consolidarse como una figura clave de Las Leonas. En 2016, tomó una decisión inusual en el hockey argentino y dejó Belgrano Athletic Club para unirse a Banco Nación, con el objetivo de obtener minutos en primera división, consciente de que esperar una oportunidad podría frenar su desarrollo. “Me fui porque no tenía lugar como arquera titular y no tenía espacio para crecer. El cambio de club fue la decisión de mi carrera, de querer jugármela por lo que quería. Por suerte me llevó a donde estoy ahora”, recordó. Su camino también incluyó la frustración de ser excluida de la lista para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Aunque esta decepción podría haberla alejado de su sueño, se convirtió en un paso más en su recorrido, que culminaría con su desempeño decisivo en París y, finalmente, con la conquista mundial en Amstelveen. La actuación frente a Alemania se destacó como uno de los grandes hitos de su carrera. Sin embargo, esos Juegos aún reservaban un nuevo desafío para Las Leonas, ya que después de eliminar a las alemanas, se toparon en semifinales con Países Bajos, un adversario que durante años se convirtió en un obstáculo en competiciones. Finalmente, Argentina terminó París 2024 con la medalla de bronce tras vencer a Bélgica en otra definición por penales, y Cosentino volvió a su país con una medalla olímpica y aquella memorable actuación ante Alemania grabada en la historia del hockey argentino. Sin embargo, quedaba una meta por cumplir, y ella misma lo había resumido comparándose con el Dibu: aún no había alcanzado un gran título con la Selección. Dos años después, el hockey le ofreció una revancha casi perfecta: otra gran competencia, otra definición, otra vez Países Bajos como rival, pero esta vez no había un partido posterior ni una medalla de bronce como consuelo. Era la final del Mundial, y en juego estaba la tercera estrella para Las Leonas. Con una anotación de Yibbi Jansen, las neerlandesas se adelantaron, pero Majo Granatto logró igualar para Argentina en el séptimo córner corto. El empate se mantuvo hasta el final, llevando el encuentro a la tanda de penales, un terreno que Cosentino había transformado en su especialidad. De esta manera, la China, quien milita en el Royal Victory de Bélgica, detuvo dos disparos y Argentina convirtió tres, logrando un 3-1 que desató la carrera de sus compañeras hacia el arco y el inicio de un histórico festejo. Perth 2002 tuvo a Mariela Antoniska, Rosario 2010 a Belén Succi, y Amstelveen 2026 tendrá siempre a Cosentino, la arquera que necesitó cambiar de club en busca de minutos, que quedó fuera de Tokio, que alguna vez luchó con los penales australianos y que en París atajó cuatro disparos ante Alemania. Ahora, la China Cosentino no necesita esperar más: también es campeona del mundo.