El escenario cambiario adquiere especial relevancia en un contexto marcado por una mayor dolarización de las carteras empresariales y por la demanda de divisas de los ciudadanos, que buscan cobertura frente a la incertidumbre asociada al proceso electoral. En paralelo, el Gobierno evalúa distintas fuentes de financiamiento para cubrir sus compromisos externos.
A comienzos de julio, el equipo económico, junto con el Banco Central, presentó un programa financiero que contempla las necesidades del resto del mandato de Javier Milei. El ministro de Economía, Luis Caputo, acompañado por el viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, detalló los vencimientos previstos para 2026 y 2027 y las alternativas previstas para afrontarlos.
Por el momento, Caputo descartó que el Gobierno tenga como objetivo inmediato volver a emitir deuda en dólares en los mercados internacionales. La Argentina no accede a ese tipo de financiamiento desde 2018. Según planteó el ministro, el regreso a los mercados internacionales constituye una posibilidad, pero no una meta en sí misma.
Para 2027, las necesidades de financiamiento estimadas alcanzan los US$ 24.900 millones. De ese total, unos US$ 15.700 millones corresponden a vencimientos de capital y otros US$ 4.400 millones a compromisos con el Fondo Monetario Internacional.
El esquema previsto contempla distintas fuentes para cubrir esas obligaciones. Entre ellas se encuentran unos US$ 3.700 millones que quedarían del programa financiero de 2026, compras de dólares al Banco Central por US$ 4.900 millones y emisiones de deuda en el mercado local por US$ 5.000 millones.
También se proyectan nuevos desembolsos del FMI por US$ 1.700 millones y otros US$ 4.200 millones provenientes de organismos internacionales. A esto se sumarían préstamos de organismos bilaterales por US$ 2.000 millones, ingresos por privatizaciones por US$ 1.500 millones y una refinanciación de deuda dentro del sector público por unos US$ 1.800 millones.
La posibilidad de volver a los mercados internacionales de deuda queda condicionada por la evolución del riesgo país. Mantener abierta esa alternativa, pero sin convertirla en un objetivo inmediato, responde a la intención de reducir previamente el costo de financiamiento y mejorar las condiciones de acceso al crédito externo.
En ese contexto, el riesgo país volvió a superar los 500 puntos y llegó a 512 unidades, luego de haber permanecido por debajo de ese nivel durante casi dos meses. El indicador refleja el nivel de percepción de riesgo sobre los activos argentinos y se mantiene como uno de los factores que condicionan un eventual regreso al financiamiento internacional.
En materia de reservas, las estimaciones contemplan compras del Banco Central por unos US$ 11.800 millones. Si se descuentan los US$ 4.900 millones ya incluidos en el programa financiero y que serían transferidos al Tesoro, el incremento adicional de las reservas sería de aproximadamente US$ 6.900 millones.
Otro de los componentes del escenario es la generación de divisas a través del sector externo. Para este año se estima un superávit comercial cercano a los US$ 20.000 millones, aunque su evolución continúa siendo una de las variables a seguir.
El sector agropecuario podría aportar unos US$ 35.000 millones anuales incluso bajo condiciones climáticas adversas. A esa cifra se sumarían alrededor de US$ 14.400 millones provenientes de las exportaciones del complejo petrolero y cerca de US$ 9.000 millones correspondientes a la minería.
En conjunto, esos sectores representarían unos US$ 24.000 millones adicionales de ingresos por exportaciones vinculadas a hidrocarburos y minería.
El programa oficial también contempla que las inversiones anunciadas bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) comiencen a concretarse. Las proyecciones apuntan a que podrían generar inversiones directas en moneda extranjera por unos US$ 5.000 millones.
A su vez, se espera una mayor disponibilidad de financiamiento mediante Obligaciones Negociables emitidas por empresas privadas. Sin embargo, las estimaciones sobre este canal son más moderadas, debido a que una parte importante de esas colocaciones ya se habría realizado y, por lo tanto, su aporte podría ser menor que en períodos anteriores.
Con este esquema, el Gobierno prevé combinar recursos provenientes de organismos internacionales, financiamiento local, operaciones del Banco Central, exportaciones e inversiones para cubrir los compromisos externos previstos para 2027.