El Gobierno nacional, a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA), ha ratificado la adjudicación de una licitación privada internacional para la impresión de 400 millones de billetes de $20.000 a la imprenta estatal china Banknote Printing and Minting Corporation (CBPM). Esta medida se fundamenta en la necesidad estratégica de garantizar el abastecimiento de efectivo proyectado para el año 2027, asegurando que la economía nacional cuente con los instrumentos de circulación necesarios bajo un esquema de planificación a largo plazo.
El eje central de la argumentación oficial reside en el análisis técnico de los costos de producción. El Poder Ejecutivo destacó un ahorro fiscal sin precedentes, logrando reducir en un 50% el costo por millar de billetes en comparación con las administraciones previas. Mientras que la oferta ganadora de CBPM se sitúa entre los US$ 54 y US$ 58 por cada mil unidades, se señaló que durante la gestión de Miguel Pesce el Estado llegó a abonar US$ 109,98 por billetes de $1.000 y US$ 110 por los de $2.000. Esta diferencia sustancial es presentada por el Gobierno como una prueba irrefutable de su compromiso con la eficiencia y la transparencia en el gasto público.
Ante las críticas surgidas por la elección de una empresa estatal de un país comunista bajo una gestión de corte libertario, la Oficina de Respuesta Oficial emitió un comunicado tajante. En su retórica, el Gobierno contrapone lo que denomina la “eficiencia libertaria”, priorizando el ahorro del contribuyente por sobre cualquier otra consideración, frente al “despilfarro kirchnerista” caracterizado por imprimir billetes de baja denominación a precios inflados. El comunicado calificó los cuestionamientos como una muestra de “ignorancia y pobreza intelectual”, cerrando la discusión política al sostener que abastecer de moneda al país hoy representa solo una fracción mínima de los costos heredados, consolidando así su visión económica de pragmatismo fiscal.