– Riesgos asociados a la inversión en plazo fijo UVA.
– ¿Cuál es la alternativa más adecuada para rentabilizar los pesos actualmente?
En un entorno donde la protección del capital se ha transformado en una necesidad prioritaria, hallarse con inversiones en pesos que superen la inflación se presenta como un reto fundamental. Ante tasas de interés que no logran alcanzar el auge de los precios, las opciones para resguardar el poder adquisitivo han sido escasas.
Dentro de este panorama, el plazo fijo UVA ha emergido como la única opción en pesos que ha conseguido brindar un rendimiento real positivo en lo que va de 2026. Según el último Informe Monetario Diario del Banco Central de la República Argentina, el volumen de depósitos en plazo fijo UVA/CER alcanzó los $ 1,696 billones a fecha 20 de agosto.
Hasta la fecha, el saldo ha mostrado un aumento del 496,5% en 2026 y un ascenso del 301,7% en comparación interanual. A pesar de que en el último mes el stock ha disminuido más de un 4%, la tendencia general sugiere una mayor inclinación hacia instrumentos que garanticen la protección contra la inflación.
La distinción fundamental entre un plazo fijo UVA y uno tradicional radica en la mecánica de ajuste del capital. Mientras que el depósito convencional ofrece una tasa fija previamente establecida, el UVA actualiza la inversión de acuerdo a la inflación mediante el Coeficiente de Estabilización de Referencia, que refleja la variación del Índice de Precios al Consumidor elaborado por el Indec.
Un asesor financiero y director en una entidad del sector, expuso que esta característica representa su principal ventaja.
“Lo que distingue al plazo fijo UVA es que el capital se ajusta conforme al CER, siguiendo la trayectoria de la inflación. Esto permite conservar el poder adquisitivo en pesos sin tener que adquirir un bono o enfrentar las fluctuaciones diarias en el mercado de un fondo CER”, argumentó.
Este atractivo se ha intensificado, especialmente tras la inflación de julio, que alcanzó el 2,1%, mientras que la tasa promedio del sistema para depósitos tradicionales a 30 días se situó alrededor del 22,3% TNA, equivalente aproximadamente a un 1,83% mensual al 21 de agosto.
Dicho de otro modo, el rendimiento promedio de un plazo fijo convencional ha quedado por debajo del último índice inflacionario reportado, lo que explica en parte el interés por alternativas indexadas.
No obstante, la principal limitación de este tipo de inversión radica en su falta de liquidez. “El plazo mínimo es de 90 días y, en las modalidades que permiten la cancelación anticipada, retirar el dinero antes de su vencimiento implica recibir una tasa inferior y perder gran parte de la protección contra la inflación”, precisó el experto.
Por esta razón, considera que este instrumento puede ser adecuado para un inversor conservador que anticipe gastos futuros en pesos y tenga la posibilidad de mantener el capital inmovilizado durante al menos tres meses.
“No es recomendable para un fondo de emergencia ni para aquellos que puedan requerir el capital antes del vencimiento”, alertó.
Un aspecto adicional a tener en cuenta es que el UVA ofrece protección frente a la inflación pero no necesariamente contra una posible escalada del dólar. Si el tipo de cambio se incrementa notablemente, el ahorro puede ver afectado su poder adquisitivo en términos de moneda extranjera, a pesar de haber acompañado la oscialción de precios locales.
Para un inversor promedio con un horizonte temporal de entre tres y seis meses, el asesor sugiere considerar los fondos comunes de inversión de renta fija de corta duración que integren instrumentos de tasa fija junto con activos ajustados por CER.
De acuerdo con datos proporcionados por la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión, durante julio, los fondos de renta fija experimentaron ingresos netos cercanos a $ 1,45 billones, mientras que los fondos money market registraron rescates por aproximadamente $ 705.000 millones.
A lo largo de 2026, los fondos de renta fija alcanzaron ingresos cercanos a los $ 9,96 billones, lo que equivale a un crecimiento del 52,4% con respecto a diciembre del año pasado.
Esta estrategia busca evitar depender de un único escenario económico. Si la inflación continúa disminuyendo, las LECAP pueden beneficiarse de una tasa nominal previamente acordada. Por otro lado, si los precios vuelven a acelerarse, los activos CER permiten mantener una cobertura inflacionaria.
Como referencia, en la licitación del Tesoro del 12 de agosto, la LECAP con vencimiento en noviembre de 2026 se fijó a una TIR de 28,54%. En contraposición, la letra con vencimiento en enero de 2027 ajustada por CER se colocó con una tasa real de 4,51%.
“Las ventajas del fondo radican en su capacidad de diversificación y en la posibilidad de recuperar el dinero generalmente en 24 o 48 horas”, aclaró. No obstante, esto conlleva el riesgo de que el rendimiento no esté garantizado y que el valor de la cuotaparte pueda fluctuar a diario.