Según lo informado por Men’s Health, estos atletas forman parte de un selecto grupo que invierte horas en laboratorios especializados, donde desarrollan lo que se conoce como economía mental. Esta disciplina tiene como objetivo minimizar el gasto neurológico durante situaciones de presión, sin comprometer el rendimiento.
La premisa de este enfoque es simple, al igual que su implementación. El cerebro, de forma análoga a un músculo, puede optimizar su funcionamiento. Bajo presión competitiva, el sistema nervioso tiende a consumir más energía de la necesaria, lo que se traduce en tensión muscular, falta de concentración y disminución de la resistencia.
El propósito del entrenamiento cerebral es revertir este ciclo, y los expertos que trabajan con estos atletas afirman que los beneficios van más allá de la esfera del deporte de élite.
El lugar donde se lleva a cabo esta innovadora práctica es el Centro de Tenis Piatti, ubicado en Bordighera, al norte de Italia. Este centro es dirigido por el Dr. Riccardo Ceccarelli, un médico deportivo que también es el fundador de Formula Medicine, una entidad reconocida por su pionera labor en neurociencia aplicada al alto rendimiento durante más de 30 años con pilotos.
El laboratorio combina tecnología biométrica y dinámicas de videojuegos dentro de un entorno interactivo. Equipos que incluyen pantallas con datos, consolas de videojuegos y sillones, permiten a los atletas utilizar una banda cerebral en la frente y sensores en los dedos para monitorizar su actividad eléctrica y ritmo cardíaco en tiempo real.
Las pruebas están diseñadas para recrear las condiciones estresantes de una competición. Por ejemplo, en un simulador de carreras, el vehículo solo acelerará si el atleta logra ajustar sus ondas cerebrales hacia patrones de mayor concentración.
Además, un módulo simula el ambiente de un estadio, generando ruido, movimiento y caos visual para mejorar la resistencia ante distracciones. Los psicólogos del equipo analizan los datos en tiempo real y son capaces de identificar momentos en los que la ansiedad consume energía sin contribuir a una mejora en el rendimiento.
Ceccarelli enfatizó a Men’s Health que “si tu cerebro es un motor, queremos más potencia y reducir el consumo de combustible”.
El fundamento científico de este método se basa en la fisiología cerebral, que opera a través de cinco bandas de frecuencia eléctrica. Las ondas beta altas están asociadas con el estrés y la sobreactivación, mientras que las ondas alfa medias están ligadas a la precisión, la relajación muscular y una ejecución más fluida.
En el laboratorio del Dr. Ceccarelli, el entrenamiento busca que el atleta automatice la transición entre estos estados, permitiéndole pasar rápidamente del estrés a una neutralidad activa mediante técnicas como la respiración diafragmática.