La propuesta establece una diferencia entre las herramientas utilizadas exclusivamente para asistir al Tesoro y aquellas destinadas a administrar la liquidez del sistema financiero. Desde el BCRA explicaron que el objetivo es eliminar los instrumentos vinculados al financiamiento fiscal, pero conservar las herramientas necesarias para actuar ante movimientos del mercado y aplicar la política monetaria.
El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, señaló que la reforma busca evitar mecanismos que generen dependencia de la autoridad monetaria respecto de las necesidades fiscales. Según explicó, los instrumentos que se eliminarían son aquellos que contribuyen a la denominada dominancia fiscal, mientras que se mantendrían los vinculados al equilibrio monetario.
Dentro de los cambios previstos se incluyen la eliminación de los Adelantos Transitorios, restricciones al envío de utilidades al Tesoro y un esquema para cancelar el stock de Letras Intransferibles mediante resultados contables no distribuibles, con el objetivo de mejorar la situación patrimonial del organismo.
El proyecto también plantea mayores requisitos para la remoción del presidente y del directorio del Banco Central, con el propósito de fortalecer la independencia de la autoridad monetaria y permitir que sus integrantes puedan rechazar pedidos de financiamiento al Tesoro sin riesgo de una salida arbitraria.
Werning indicó además que las operaciones de mercado abierto deberán utilizarse únicamente con objetivos monetarios. En ese sentido, reconoció que durante 2022 y 2023 algunas herramientas de liquidez fueron utilizadas para sostener el mercado de deuda en pesos, una práctica que consideró un uso inadecuado de esos instrumentos.
La iniciativa mantiene la capacidad del Banco Central para operar con títulos públicos, monedas extranjeras y otros activos financieros, siempre dentro del marco de la administración de la liquidez y la implementación de la política monetaria.
De acuerdo con el organismo, los cambios propuestos permitirían una mayor previsibilidad en la política monetaria al reducir las fuentes de expansión de dinero asociadas al financiamiento del Tesoro. Además, se sostiene que el saneamiento del balance fortalecería la capacidad del Banco Central para cumplir con su objetivo de preservar el valor de la moneda.
Para fundamentar la reforma, desde la autoridad monetaria se presentaron estimaciones sobre el impacto del financiamiento monetario del déficit durante las últimas dos décadas. Según esos cálculos, entre 2003 y 2023 la inflación acumulada alcanzó cerca del 50.000%, mientras que el denominado impuesto inflacionario habría generado una pérdida patrimonial equivalente a 390.000 millones de dólares para las familias.
Además, se estimó que en ese período el deterioro patrimonial del Banco Central alcanzó unos 553.000 millones de dólares, equivalente al 85% del Producto Bruto Interno (PBI), como consecuencia de distintos mecanismos utilizados para asistir al Tesoro.
Dentro de esa estimación, se atribuyeron 116.000 millones de dólares a las Letras Intransferibles, 142.000 millones de dólares a los Adelantos Transitorios, 113.000 millones de dólares a la distribución de utilidades contables, 43.000 millones de dólares a otros mecanismos de asistencia y 138.000 millones de dólares al costo de esterilizar la emisión monetaria.