El dato de inflación mayorista de julio, que fue del 0,8%, también alimenta las expectativas oficiales sobre una posible moderación de los precios durante agosto. En ese marco, el Ejecutivo mantiene la expectativa de acercarse a una inflación que comience con cero, pese a la volatilidad que registró el dólar durante las últimas semanas.
Las estimaciones privadas consideran que esa variación del tipo de cambio no tendría un impacto significativo sobre la evolución general de los precios. Entre los principales factores que explican la desaceleración aparece el comportamiento de los alimentos y, particularmente, la estabilidad que mostraron los precios de la carne durante el mes.
Un seguimiento semanal de los precios de los alimentos mostró que durante la cuarta semana de agosto no se registraron variaciones respecto de la semana anterior. En el promedio del último mes, este grupo de productos acumuló una suba cercana al 1,4%.
La moderación de los alimentos no estuvo vinculada únicamente con la carne. También se observó un menor ritmo de aumento en bebidas, azúcar y aceites, lo que contribuyó a contener la evolución de este componente del índice general.
Otro relevamiento privado registró una variación del 0,9% en los precios de alimentos y bebidas durante la cuarta semana de agosto. Con ese resultado, el promedio de las últimas cuatro semanas para este segmento se ubicó en el 1,7%.
Dentro de ese período, las mayores subas correspondieron a verduras, con un incremento del 5,6%, y frutas, con una suba del 2,6%. En tanto, otros alimentos aumentaron 0,9% y carnes y derivados registraron una variación del 0,7%.
Para el índice general de precios, una de las proyecciones ubica la inflación de agosto en el 1,7%. Otras estimaciones son incluso más bajas y acercan el resultado mensual al 1,5%.
Según otro cálculo privado, basado en el comportamiento de los precios durante las primeras tres semanas del mes, la inflación general rondaría el 1,5%. De confirmarse, sería el registro más bajo de los últimos 15 meses.
En paralelo, otro relevamiento mostró una variación deflacionaria en los precios de los alimentos durante la cuarta semana de agosto, con una caída del 0,2%. Se trata de un comportamiento que no se observaba desde la segunda semana de junio.
La baja estuvo explicada principalmente por los menores precios registrados en el sector de verdulería, con una caída del 1,1%, y en carnes, con una disminución del 0,5%. Sin embargo, para el total de agosto se proyecta una suba del 1,6% en los precios de los alimentos.
Otra estimación privada anticipa una inflación del 1,8% para agosto y plantea que, hacia adelante, podría retomarse la senda de desaceleración. La proyección se vincula con el escenario fiscal y el control de la base monetaria, y prevé una reducción de la inflación en el mediano y largo plazo.
El mismo cálculo sostiene que la inflación continuará desacelerándose durante el semestre. Entre los factores que podrían contribuir a ese comportamiento se menciona un menor impacto de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas y el final de la estacionalidad que había impulsado los precios de algunos sectores durante las vacaciones de invierno, como Recreación y Cultura.
De esta manera, las distintas proyecciones privadas ubican la inflación de agosto entre el 1,5% y el 1,8%, por debajo del registro de julio. El resultado será seguido de cerca por el Gobierno, que busca sostener la desaceleración de los precios y avanzar hacia registros mensuales cada vez más bajos.