Según el último balance cambiario del Banco Central, las compras de moneda extranjera para atesoramiento acumularon más de 15.300 millones de dólares entre enero y junio. Solo en junio, cerca de 1,5 millones de personas compraron billetes por un total de 2.443 millones de dólares, mientras que unos 715.000 individuos vendieron divisas por 428 millones.
El organismo monetario detalló que el destino de esos dólares tuvo distintas modalidades. Alrededor del 40% permaneció depositado en bancos locales como ahorro, mientras que otro 25% pasó a formar parte de los activos externos de los individuos, es decir, billetes retirados del sistema financiero. El 35% restante fue utilizado por las entidades bancarias para cubrir consumos realizados con tarjetas en el exterior.
Uno de los datos que llamó la atención de los analistas fue el aumento de los retiros de dólares fuera del sistema bancario. Antes de las elecciones legislativas de 2025, cerca de un tercio de las compras se destinaban a billetes físicos, pero luego esa proporción había descendido a un promedio del 8% entre noviembre y mayo. En junio volvió a incrementarse hasta el 25%.
En el mercado interpretan este movimiento como una señal de mayor búsqueda de cobertura por parte de los ahorristas. Sin embargo, consideran que la disponibilidad de divisas provenientes de las exportaciones agropecuarias y energéticas permite sostener la demanda sin mayores tensiones.
El balance cambiario del Banco Central también mostró un deterioro durante junio, explicado por una combinación de menores ingresos de dólares por exportaciones, una reducción en las colocaciones de deuda privada y un aumento en los pagos de deuda pública. Como consecuencia, las reservas internacionales disminuyeron en 3.323 millones de dólares durante ese mes.
En el acumulado del primer semestre, la compra de dólares para ahorro fue la principal salida de divisas, con un total de 15.321 millones de dólares. Le siguieron los pagos de deuda pública, que demandaron 5.231 millones, y el déficit de la balanza de servicios, que alcanzó los 4.310 millones, impulsado principalmente por los gastos vinculados al turismo en el exterior.
A pesar de ese resultado, el déficit turístico fue menor al registrado durante el mismo período de 2025. La suba del costo de los viajes internacionales tras la devaluación del peso redujo parte de la demanda de los argentinos, mientras que el país ganó atractivo para los visitantes extranjeros.
Por el lado de los ingresos, la balanza comercial de bienes volvió a ser el principal respaldo del mercado cambiario. Entre enero y junio aportó cerca de 16.000 millones de dólares, favorecida por un escenario internacional todavía positivo para los productos exportables. A ese flujo se sumaron unos 8.500 millones de dólares provenientes del financiamiento externo del sector privado.
La combinación de ingresos comerciales y financieros permitió compensar buena parte de la demanda de dólares para ahorro y de los compromisos externos. De esta manera, las reservas internacionales finalizaron el primer semestre con una mejora acumulada de 3.775 millones de dólares respecto de diciembre de 2025, aunque los datos de junio reflejaron un escenario más exigente para la administración cambiaria.