Ubicada en Carapicuíba, en la zona metropolitana de San Pablo, esta iniciativa de construcción sostenible busca mejorar las condiciones de vida de familias en situación de vulnerabilidad. La vivienda, denominada Moradia Semente Eco Sustentável, fue desarrollada por la organización social TETO Brasil junto a la empresa Fuplastic, Amanco Wavin y la ONG Biosaneamento. Su estructura está compuesta por bloques de plástico reciclado que se ensamblan de manera similar a las piezas de un juego de construcción.
Para la fabricación de los paneles que conforman las paredes interiores y exteriores se utilizaron cerca de dos toneladas de residuos plásticos que fueron procesados. Asimismo, el techo fue elaborado con materiales reciclados de envases desechados, integrando residuos urbanos en un proyecto orientado a resolver una necesidad habitacional.
Una de las características destacadas de esta casa es la rapidez del montaje: la estructura fue ensamblada en aproximadamente 15 horas. El sistema modular evita varios de los procedimientos convencionales de la construcción tradicional y permite levantar la vivienda en un período considerablemente corto.
La vivienda, con sus 27 metros cuadrados, incluye una sala integrada con la cocina, un dormitorio independiente y un baño completo. También dispone de ventanas, aberturas, así como conexiones para agua potable y electricidad, cubriendo así las necesidades diarias de sus residentes.
En cuanto a la generación de energía, la casa incorpora paneles solares fotovoltaicos para producir electricidad aprovechando la radiación solar. Además, cuenta con canaletas diseñadas para recolectar agua de lluvia, un recurso que puede ser utilizado para diversas necesidades, según las condiciones de almacenamiento y tratamiento.
Sumando a las soluciones energéticas y de gestión del agua, la Moradia Semente Eco Sustentável tiene un biodigestor y una zanja de infiltración que permiten el tratamiento de efluentes sanitarios. Estas tecnologías forman parte de la propuesta de saneamiento sostenible promovida por las organizaciones involucradas, buscando integrar diversas soluciones ambientales en una vivienda de tamaño reducido.
La casa fue construida en julio de 2023 para Rejane Alves de Souza, de 45 años, quien es madre de nueve hijos y abuela de 12 nietos. Antes de recibir esta vivienda, vivía en condiciones precarias en Porto de Areia, en Carapicuíba. Tras enfrentar problemas de salud y la pérdida de su empleo formal, su situación habitacional se volvió crítica. Esta iniciativa no solo le proporciona una alternativa de vivienda más adecuada, sino que también pone a prueba un modelo constructivo que podría servir de referencia para futuros proyectos sociales.