Margarita Vidrialesa representa a esta nueva generación de trabajadoras. Desde hace siete años, dejó atrás sus labores en limpieza y administración para volcarsi en la construcción en España, un oficio que, según relata, le ha brindado mayor satisfacción personal y mejores condiciones laborales.
Su trayectoria demuestra que ingresar a este sector puede abrir puertas a roles más especializados. Actualmente, Margarita afirma que su salario es de aproximadamente 33.000 euros anuales.
En sus propias palabras, la clave está en la experiencia y la especialización. La salida de profesionales con mayor trayectoria ha incrementado la demanda por perfiles cualificados, ya que las empresas ahora buscan trabajadores con formación técnica y experiencia práctica en el área.
Margarita considera que el enfoque no debería ser quién realiza físicamente una tarea, sino si la persona está capacitada para ejecutar el trabajo de manera adecuada.
La albañila argumenta que la construcción no debe ser vista únicamente desde la óptica de la fuerza física. “Cualquier oficio, con la maquinaria actual, puede ser ejecutado por cualquier persona. Muchas mujeres estudian estos oficios porque ven mejores salidas y sueldos más altos. Yo soy un claro ejemplo”, afirmó.
Además, resaltó la importancia de la prevención en riesgos laborales. “Si levantamos un saco de 25 kg y nos lastimamos, la responsabilidad recae sobre nosotros”, advirtió.
Así, la evaluación preventiva juega un papel crucial al permitir identificar qué tareas son seguras y qué medidas se deben implementar para minimizar el riesgo de lesiones.
La mecanización está adquiriendo un rol cada vez más significativo en la industria. Herramientas como carretillas, elevadores, grúas y plataformas permiten trasladar materiales que, si se hicieran manualmente, requerirían un esfuerzo físico considerablemente mayor. “La gente piensa que la construcción es un trabajo de fuerza, y no siempre es así”, explicó Margarita.
Para ella, una parte de las dificultades que enfrentan las mujeres en este ámbito está ligada a los prejuicios existentes. “Creen que las mujeres no pueden levantar 25 kg, pero solo hay que ver a una madre alzando a su hijo”, sostuvo.
Su experiencia sugiere que la creciente inclusión de mujeres en estos oficios está relacionada con la formación, la prevención, la especialización y la incorporación de herramientas que disminuyen la carga física en ciertas tareas.
El recorrido de Margarita, que transicionó de empleos en limpieza y administración a la construcción, ilustra cómo es posible cambiar de rubro y descubrir nuevas oportunidades laborales a partir de la capacitación y la experiencia.