El período considerado más crítico se ubica entre octubre y diciembre. Las previsiones contemplan, en el escenario de mayor intensidad, un aumento de 2,5 °C asociado al fenómeno, mientras que una alternativa más moderada plantea un evento de El Niño fuerte, con una anomalía de 1,8 °C.
Las condiciones podrían verse agravadas por el deshielo derivado de las nevadas récord registradas durante este año y por el volumen de precipitaciones. Esto podría incrementar el caudal de cauces y canales de riego y elevar el riesgo de aluviones e inundaciones. También existe preocupación por posibles efectos sobre los animales, la aparición de enfermedades y el avance de plagas en los cultivos.
Frente a este panorama, la provincia concentra la atención en dos actividades particularmente expuestas: la producción agropecuaria, con especial incidencia en la ganadería, y la fruticultura, incluida la vitivinicultura.
El ministro de la Producción, Rodolfo Vargas Arizu, pidió a productores y empresarios del sector que adopten medidas preventivas y completen los trámites necesarios. Entre las recomendaciones se encuentra la inscripción en el seguro del Fondo Compensador Agrícola, la disponibilidad de productos químicos para prevenir enfermedades producidas por hongos y la limpieza de los cauces de riego.
Desde el Gobierno provincial también se señaló que se están reservando recursos para afrontar situaciones excepcionales. Al mismo tiempo, se destacó que la acumulación de nieve en la cordillera representa una mayor disponibilidad de agua, aunque las actividades agrícolas desarrolladas al aire libre permanecen expuestas a los efectos de las condiciones meteorológicas.
Las precipitaciones previstas pueden generar complicaciones en cultivos de duraznos, manzanas, peras, aceitunas, nueces y distintas hortalizas, entre ellas pimientos, acelgas y choclos. En el caso de la vid, el exceso de humedad y las tormentas severas podrían favorecer enfermedades y daños, por lo que se remarcó la conveniencia de contar con sistemas de protección antigranizo.
El sector ganadero también enfrenta dificultades específicas. La saturación de los campos y la formación de barro pueden complicar el desplazamiento de los animales y dificultar el ingreso de trabajadores y maquinaria a las fincas. El estado de los caminos y del terreno podría limitar el acceso de tractores y personal justamente durante los períodos de mayor necesidad de intervención.
Si bien el escenario alcanza al conjunto del territorio provincial, existe una preocupación particular por sectores del este del Gran Mendoza. En áreas rurales con menor pendiente, como Corralitos y Bermejo, el riesgo de anegamientos e inundaciones podría generar consecuencias de mayor magnitud.
Ante la posibilidad de un aumento de enfermedades fúngicas y de plagas asociadas a las condiciones de humedad, el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen) comenzó a coordinar reuniones con responsables de Desarrollo Económico de distintos municipios. El objetivo es organizar medidas preventivas y acciones sobre el territorio.
Dentro de ese esquema también se comunicó a los municipios la campaña 2026/2027 para el control de Lobesia botrana y se inició la adquisición de insumos. El programa contempla un sistema de manejo integrado mediante difusores de feromonas, insecticidas específicos y aplicaciones aéreas.
La prevención adquiere especial importancia porque, después de lluvias intensas, la saturación del suelo puede impedir o retrasar la aplicación de tratamientos curativos. Por eso se recomienda realizar tratamientos preventivos antes de las precipitaciones pronosticadas, utilizar fungicidas protectores, mantener una adecuada ventilación de los cultivos mediante el manejo de la canopia y asegurar el drenaje de las parcelas y la limpieza de los canales.
También se plantea la necesidad de realizar un monitoreo permanente después de las tormentas para detectar de manera temprana posibles infecciones y actuar antes de que los daños se extiendan.
En paralelo, el Ministerio de Seguridad y Justicia de Mendoza, mediante la Policía Rural, comenzó a transmitir recomendaciones destinadas a productores ganaderos del secano. Las medidas forman parte del esquema provincial de prevención y alerta temprana frente al escenario climático previsto.
Entre las principales indicaciones se encuentra anticipar las acciones necesarias para proteger a los animales y revisar las condiciones de los establecimientos. Para los corrales se recomienda elegir sectores elevados y mantenerlos alejados de cauces secos, además de evitar zonas consideradas de riesgo.
El objetivo de estas medidas es reducir la exposición de los animales y facilitar un acceso seguro a los establecimientos ante eventuales emergencias provocadas por lluvias intensas, crecidas o inundaciones.