Si bien fue Pep Guardiola quien lo utilizó en esa posición por primera vez en Barcelona para que los defensores del Real Madrid no tuviesen referencias, Messi ha evolucionado hasta ejercer este rol con naturalidad. La imagen emblemática del triunfo frente a Argelia es aquella del segundo gol, donde muestra su instinto de “9 oportunista y letal” al aprovechar el remate de Mac Allister que fue despejado por el arquero. Aún cuando Lautaro Martínez había salido para dar paso a Julián, Scaloni ya había decidido que el nuevo 9 sería Messi, algo que se dejó ver tanto en los ataques como en los retrocesos. Lautaro y Julián se esfuerzan por ser las principales referencias ofensivas, aunque, además de competir entre ellos, deben rendir con la eficacia de un 10, que toma decisiones que superan incluso las estadísticas del más eficaz centrodelantero.
En el primer gol, recibió un excelente pase de De Paul y resolvió con su sello característico, mientras Lautaro atraía marcas hacia los laterales. En el tercer gol, Messi inició la jugada para Nicolás González y se posicionó para recibir el retorno en la entrada del área: otra muestra de su capacidad tanto de 10 como de 9. Sin embargo, el encuentro ofreció más oportunidades con Messi penetrando como delantero en el área rival, como el mano a mano que fue desviado por Zidane tras un profundo pique a pase de Mac Allister, y también hizo un intento como 9 en el gol que fue anulado al comienzo, después de un notable pivoteo de Lautaro.
Tanto Lautaro Martínez como Julián Alvarez tienen un buen rendimiento: sobresalen, se comprenden y pueden jugar individualmente como 9 o juntos (en más de una ocasión, el ex River se abrió hacia los costados en un esquema 4-1-4-1). Se potencian entre sí, pero Messi les supera y les exige ser aún mejores. Aunque es un goleador prolífico, Messi no es egoísta: cuando juega en su rol de enganche y tiene a Lautaro y Julián delante, los busca para que sean ellos quienes marquen. Sin embargo, también lleva consigo una insaciable ambición.
Rumores surgieron sobre por qué Lautaro Martínez fue reemplazado apenas a los 9 minutos del segundo tiempo, considerando que había tenido una buena oportunidad con un remate cruzado, mediavuelta (tras un pase de Messi) que fue desviado por Zidane. Scaloni movió sus piezas ante una cuestión colectiva que no lo convencía: observó que Argelia había tenido mucho de la posesión del balón en los instantes finales del primer tiempo y al comienzo del segundo. Cuando la mayoría asumió que Julián entraría por Lautaro manteniendo el esquema 4-4-2, con el cambio simultáneo de Nicolás González por Almada por la izquierda, se comenzó a ver un juego más sacrificado de Julián Alvarez. Si bien actualmente actúa como delantero, su retroceso fue tan pronunciado como si se tratara de un mediocampista central, comparable con Alexis Mac Allister o Enzo Fernández. En este contexto, el que apareció como “descolgado” y suelto como un 9 fue Messi.
No es la primera ni será la última vez que Messi actúe como un 9 y el delantero que lo acompaña deba retroceder para que la selección defienda con diez. Pero así es el juego según Scaloni, donde se ha comprendido que si uno (Messi) brilla, todos se benefician. Aunque cada jugador tiene asegurada su posición, el termómetro de las decisiones tácticas y estructurales sigue en manos de Messi y de las decisiones finales que tome Scaloni. Cuando Nicolás Paz ingresó por el 10, Julián regresó a su rol más centrado.
“Más allá de los goles que hace, es lo que transmite. Le agradecí, lo saludé a Messi. Eso”, comentó Scaloni al finalizar el encuentro. Además de resaltar los tres goles o la actuación de Messi, también se enfocó en el funcionamiento colectivo: “Obviamente hay cosas para corregir, pero estamos contentos. El equipo juega bien. Cuando los chicos están bien…, Y cuando se pone el overol, también está. Eso es lo que más me deja conforme”. Los primeros en ponerse el overol son los 9, por el bien del colectivo y para sostener lo que genera Messi.