El capitán del equipo argentino parece haber alcanzado una de sus mejores formas, como ha sucedido en varias etapas a lo largo de su trayectoria. Sin embargo, esta vez es especial, dado que ocurre en su sexto Mundial y en una etapa en la que muchos de sus contemporáneos se encuentran retirados o jugando en clubes con menor exigencia competitiva. El exdelantero Ronaldo destacó esta realidad al recordar sus propios años: “Yo a los 38 había dejado de jugar hacía cuatro años y pesaba 120 kilos”.
Los comentaristas de la cadena que transmite la Copa del Mundo en Estados Unidos han manifestado asombro por el rendimiento físico y futbolístico de Messi. “Leo es simplemente diferente”, manifestó el francés Thierry Henry.
El director técnico de la selección, Lionel Scaloni, se encuentra sin palabras para describir el actual nivel de su estrella. “Aún cuando el equipo estaba sufriendo, Leo robó pelotas, estaba comprometido. Estar comprometido es por algo y eso es lo que genera él. Yo ya no sé más qué decir, nada alcanza”, afirmó tras el partido del lunes contra Austria, que terminó 2-0.
Al igual que en la cancha, Messi elude las preguntas complicadas, expresándose con sencillez sobre su preparación: “Intenté prepararme de la mejor manera para poder sentirme bien físicamente, sentirme útil, para poder ayudar al grupo”. Claro que su aporte va más allá de ayudar, pues ha sido figura, motor y goleador en los primeros encuentros del torneo.
Cabe recordar una decisión fundamental que Messi tomó en privado hace tres años, tras coronarse campeón del mundo en Qatar. A mediados de 2023, mientras disfrutaba de una destacada actuación con el París Saint Germain, equipo en el que ganó otra liga francesa, le insistieron los propietarios qataríes para que se quedara y buscara la anhelada Champions League. Aún se discutía su posible regreso al Barcelona, pero finalmente optó por unirse a la Major League Soccer (MLS) en Estados Unidos.
Su elección atrajo críticas, dado que se trasladó a una liga considerada menos competitiva en comparación con las mejores del mundo, y que ha sido vista como un destino de salida para varias figuras como Andrea Pirlo, Steve Gerrard, Zlatan Ibrahimovic y David Beckham. Algunos incluso lo resumieron diciendo que se fue “a jugar al country con los amigos”.
No obstante, su decisión tuvo repercusiones muy positivas tanto para él como para la liga. Gracias a su presencia, la MLS alcanzó renombre internacional y en Estados Unidos el interés por el fútbol superó al del béisbol. Los estadios donde juega Messi están repletos, ya sean partidos de local o visitante. A finales del año pasado, la liga reportó un aumento del 13% en ingresos por patrocinio, sumando 18 nuevos auspiciantes, y una expansión en redes sociales, con incrementos del 26% en seguidores de TikTok y del 21% en YouTube. Todo ello, impulsado por la atracción que genera Messi.
En lo que respecta al rendimiento deportivo, el actual goleador del Mundial 2026 se presenta más descansado y menos presionado, algo que preocupa a las estrellas que finalizan sus temporadas un mes antes del torneo, tras intensos calendarios en sus respectivas ligas.
Hasta la fecha del Mundial, Messi ha disputado 14 partidos en la temporada regular con el Inter Miami, anotando 12 goles. Las acciones que ha llevado a cabo en los partidos iniciales de la selección se han repetido frecuentemente en la MLS. Aquellos que cuestionan su nivel apuntan que no “juega contra nadie”, pero los resultados en el torneo máximo del fútbol demuestran que no necesita más.
A lo largo de sus tres años en Miami, la popularidad de Messi ha crecido exponencialmente en un país donde los futbolistas solían ser considerados de segundo plano. Las estrellas de la NBA, el fútbol americano y el béisbol dominan el ranking de los deportistas mejor pagos en Estados Unidos, pero Messi ha logrado posicionarse en la lista con unos ingresos anuales estimados en 20 millones de dólares en la MLS, sin incluir sus contratos publicitarios.
Sin hacer alarde de su riqueza, el futbolista más remunerado del país ha superado a lo largo de su carrera los 1000 millones de dólares en contratos y patrocinadores, de acuerdo con el índice de multimillonarios de una conocida publicación. Sus camisetas, tanto de la selección como del Inter Miami, se encuentran en las tiendas deportivas. En áreas con una notable presencia latina, como Miami y Los Ángeles, es común ver a niños vistiendo la camiseta rosa con el número 10.
Desde su llegada a la MLS, la concurrencia del público ha crecido un 5% por año, alcanzando los 11,45 millones de espectadores a lo largo de la liga.
La popularidad de Messi en Estados Unidos, donde residen cerca de 70 millones de latinos, ha atraído la atención de más marcas interesadas en su imagen. A los contratos con empresas como Adidas, Lays y Michelob, se han sumado Duracell, Stanley y Lego, entre otras asociaciones comerciales.
Según el análisis de las personalidades deportivas más populares en Estados Unidos para 2026, Messi ocupa un lugar en el top ten. Junto a figuras como Simone Biles, Venus Williams, LeBron James y Tiger Woods, el argentino se posiciona en el octavo lugar del ranking.
Su encuentro con Donald Trump en marzo en la Casa Blanca no hizo más que aumentar su popularidad. Los especialistas consideran que este Mundial podría elevar aún más su figura, trascendiendo más allá del público latino, y todo ello lo logrará haciendo lo que mejor sabe hacer: jugar al fútbol.